¿Por qué es adictiva la comida chatarra?

La respuesta a la pregunta es sencilla: por qué fueron diseñadas especialmente para ello. A esta sorprendente conclusión llegó Michael Moss al finalizar una investigación que le tomo cuatros años sobre la industria de la comida procesada. En su libro “Sugar Fat: How the Food Giants Hooked us” el autor explica cómo las botanas de diferentes tipos tienen en común “el punto de la felicidad”, un perfil específico de sabor que nos mantiene comiendo sin dejarnos satisfechos.

Moss cita al pionero de la investigación de “el punto de la felicidad” Howard Moskowitz quién explica cuánto trabajo conlleva encontrar la elusiva, pero sumamente redituable, cualidad del sabor. “Encontrar el punto de la felicidad requirió la preparación de 61 fórmulas sutilmente distintas, 31 para la versión normal del famoso refresco Dr. Pepper y 30 para la versión dietética.”

La información obtenida por Moskowitz después de pasar por pruebas, degustaciones y reformulaciones, contando aspectos como el olor y la fuerza sensorial que los expertos definen como “sensación de boca” fue la recopilación de un informe de 135 páginas, tremendamente detallado, muestra real de los distintos sentimientos destacados en los distintos grupos de degustadores por diferentes olores y sabores, resaltando el sabor vainilla como el más percibido. “Esta es la manera como un producto interactúa con la boca, la sequedad, gomosidad, textura o hidratación desempeñan un papel determinante en la degustación de cualquier producto” relata Moskowitz.

El refresco y otros alimentos ocupan el primer lugar en “punto de la felicidad”, especialmente los alimentos altos en grasa, factor determinante a la hora de definir cuánto antojo busca inducir un producto.

Las sorprendentes revelaciones originadas por las investigaciones de este par de científicos, deja al descubierto un secreto guardado celosamente por parte de las grandes corporaciones productoras de alimento chatarra, bebidas gaseosas y botanas, la segura contratación de los mejores químicos e ingenieros en alimentos en el mercado con solo un objetivo en mente… el que no puedas parar de comer.

Un pensamiento en “¿Por qué es adictiva la comida chatarra?

  1. Ya me imaginaba algo así. Afortunadamente nunca he sido aficionada a los alimentos chatarra (y aún así estoy gorda jejeje) y mi hijo tampoco, si acaso al refresco pero gracias a un amigo médico que lo asustó, ya lo evita. Por otra parte, aún cuando en las escuelas primarias ya prohibieron la venta de chatarra y refrescos, afuera de los planteles siempre hay puestecitos que los venden -como pan caliente, por cierto- y padres que les compran a sus hijos tremendas bolsas de chicharrones nadando en salsa “sintética” para “matarles el hambre” o no faltan quienes les compran su cajita -in-feliz para no hacer de comer, ya desde ahí se fomentan los malos hábitos.

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