• Sábado 16 de febrero de 2019


Descubierto por accidente

Descubierto por accidente

Conoce estos inventos que fueron encontrados por casualidad y cambiaron al mundo

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Algunos de los inventos que han tocado a la humanidad para siempre han sido fruto de horas y horas de trabajo e investigación en los laboratorios por parte de los científicos. Pero otros han sido producto de meros accidentes del destino.

Aquí te presentamos algunos:

Los Rayos X. En 1896 el físico alemán Wilhelm Conrad Roentgen trabajó con rayos catódicos y descubrió que eran capaces de atravesar papel, metales y emulsiones fotográficas. A partir de ello, descubrió experimentar con humanos y le pidió a su esposa que colocara la mano durante 15 minutos sobre la placa de cristal que había creado con ese propósito. Al revelar la imagen, descubrió algo histórico: las falanges de la mano de su mujer con todo y el anillo de bodas. Así, comenzó la Radiología.

El Viagra. La pastilla azul que se volvió una locura en todo el mundo y le devolvió la esperanza a muchos hombres en realidad fue creada como un medicamento para combatir la hipertensión arterial y la angina de pecho. Pero al probarla en algunos pacientes, descubrieron que tenía un efecto muy ligero en la angina pero muy potente en cuanto a las erecciones masculinas.

Los Post-it. Era 1970 y el químico Spencer Silver estaba haciendo unos ensayos para crear un pegamento potente que jamás se concretó, dando lugar a un adhesivo simple. Y ahí hubiera terminado la historia de no ser por un colega de Silver que empleó el adhesivo para pegar los puntos de un libro, creando un producto sumamente popular en el planeta.

El Teflón. En 1930 Roy Plunkett, trabajador de la empresa DuPont descubrió el telfón o politrafluoretileno por casualidad al hacer pruebas con sustancias refrigerantes.

El horno de microondas. Este popular aparato que existe en prácticamente todo el mundo fue descubierto por un mero accidente en 1946. Percy Spencer, de la Raytheon Corporation se encontraba probando un tubo llamado magnetrón cuando descubrió que el chocolate que traía en el bolsillo se había derretido. Al notar esto puso el tubo cerca de otros alimentos y notó que se cocinaban en instantes, así que decidió meter esta energía en una caja, capaz de calentar cualquier alimento.

El velcro. Un investigador suizo llamado George de Mestral daba paseos por los Alpes y en uno de estos paseos observó cómo las espigas de la setaria se pegaban a su cuerpo. A raíz de ello decidió reproducir el mecanismo de la planta en el laboratorio. Y así fue como notó que el nylon, cosido con ganchos, se pegaba a una tela más aterciopelada.

El celofán. Con la finalidad de encontrar una sustancia que evitara que se mancharan los manteles,  en 1908 el ingeniero suizo Jacques Brandenberger llevó a cabo diferentes pruebas que siempre fallaban en su laboratorio. Hasta que un día notó que el líquido viscoso que había aplicado sobre una tela tenía una capa que se podía separar y utilizar como adhesivo. Y así fue como nació el celofán.

Café. Esta aromática sustancia de la cual más de uno dependemos por las mañanas fue descubierta por un imam local de Etiopía de las bayas rojas. El imam notó que las cabras abisinias se tornaban cariñosas y juguetonas después de consumir estas bayas, así que buscó la forma de transformarlas en algo bebible para el ser humano.

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