• Miércoles 19 de diciembre de 2018


Dormir a oscuras es lo mejor para la salud

Dormir a oscuras es lo mejor para la salud

La electricidad cambió nuestra forma de dormir

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La falta de sueño es una epidemia, la mayoría no dormimos lo suficiente hoy en día. Mientras le prestamos atención al sueño, hemos ignorado la oscuridad que nuestro cuerpo necesita para poder dormir. Estar expuestos a patrones regulares de luz y oscuridad regula nuestro ritmo cardiaco. Cuando este ritmo se interrumpe, el riesgo de desarrollar problemas de salud se incrementa.

Los procesos fisiológicos que controlan el ciclo de sueño, hambre, niveles de actividad, temperatura corporal, niveles de melatonina en sangre y otros rasgos fisiológicos se llaman ritmo circadiano endógeno. Este ritmo tiene una duración aproximada de 24 horas, el cuerpo se fía del sol para mantenerlo en 24 horas precisas. La luz y oscuridad son señales importantes para este ciclo, que se ha perfeccionado a lo largo de millones de años de evolución.

En la noche, cuando hay oscuridad, la temperatura del cuerpo baja, el metabolismo disminuye y la melatonina sube. Al salir el sol, la melatonina baja y así podemos despertar. Esta transición fisiológica natural hacia la noche y fuera de ella depende de la melatonina para ocurrir como debe.

03 martes Dormir obscuras 02

Si estuviéramos en una cueva totalmente oscura, sin pistas, el ciclo duraría aproximadamente 24 horas, aunque no exacto. Sin pistas acerca del tiempo perdemos la sincronía con la gente en el exterior. De hecho, las personas ciegas que no perciben la luz viven esta falta de sincronización.

En la oscuridad, nuestro cuerpo pasa por muchas cosas. Los niveles de leptina, hormona que ayuda a controlar el hambre, suben. El nivel alto significa que no sentimos hambre, cuando está bajo, tenemos hambre. La leptina sube de noche pues es más conveniente no tener hambre cuando está oscuro, ya que evolucionamos sin luz artificial y eso podía meternos en problemas en un ambiente salvaje. Diversos experimentos demuestran que la disrupción del sueño y tener luces de noche, eleva los niveles de leptina, lo que nos provoca tener hambre en medio de la noche. Eso se traduce en una necesidad de consumir alimentos que en realidad no necesitamos, así como la incapacidad de dormir una noche continua.

Los genes que controlan el ritmo circadiano endógeno también controlan los genes del metabolismo, la respuesta al daño en el ADN y el ciclo de regulación y producción de hormonas. La luz de noche interrumpe este proceso, los cambios que resultan de una exposición a luz eléctrica de noche se conectan con enfermedades y condiciones comunes en el mundo moderno, como obesidad, cáncer, diabetes y depresión.

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No toda la luz es igual, la luz del sol es azul y de ondas cortas. Esto es importante en la mañana, cuando necesitamos estar más alertas y despiertos. Al atardecer, la luz disminuye, así como los niveles de melatonina. La luz de tabletas, teléfonos y computadoras o cualquier lámpara fluorescente emite ese mismo tipo de luz.

El uso de estos aparatos previene la transición fisiológica hacia la noche, lo que hace difícil conciliar el sueño, dormir, y se incrementa el riesgo de enfermedades mortales. Otros tipos de luz, como la amarilla o la roja, tienen un efecto menor en la transición. Esta luz está en fogatas, velas y focos incandescentes.

Antes de la electricidad, los días eran llenos de sol y las noches oscuras. Hoy en día dormimos diferente, el interior y exterior se iluminan a todas horas y estamos en constante presencia de dispositivos que lanzan una luz azul en horarios en que deberíamos estar en transición hacia la noche.

Para mejorar la salud circadiana, es recomendable estar en presencia de la luz azul cuando sea de día, y por las noches utilizar luces de onda más larga, como la amarilla o la roja. Dormir en plena oscuridad es lo mejor para el cuerpo y beneficia al sueño, reduciendo el riesgo de enfermedades a futuro, y no olvides “dormir limpia nuestro cerebro”

Fuente| IFLScience

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