• Miércoles 22 de noviembre de 2017


El Universo desde un volcán

El Universo desde un volcán

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Seguramente cuando los astrónomos miran la cima del volcán Sierra Negra, localizado en el estado de Puebla, ven algo más que un paisaje natural. Y es que ahí, a 4 mil 600 metros de altura, está el Gran Telescopio Milimétrico, un instrumento único en el mundo que permite extender la mirada humana hacia las regiones del Universo donde se forman los planetas y las estrellas.

En 1997 comenzaron las obras de construcción del Gran Telescopio Milimétrico en el volcán Sierra Negra, un reto científico encabezado por expertos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), de México y de la Universidad de Massachusetts, de Estados Unidos. Lo primero fue abrir un camino de acceso a la cima de la montaña, luego siguieron las excavaciones para cimentar el instrumento y desde 2001, los trabajos están enfocados al desarrollo del aparato.

El doctor Alfonso Serrano, quien encabeza el proyecto del GTM, comenta la etapa de verificación y pruebas de los sistemas que constituyen el telescopio.

“Cada instrumento fue evaluado en distintos centros de investigación de México y de otras partes del mundo. A partir del 2009, los astrónomos ya puedan realizar observaciones”.

El GTM requirió de una inversión de 120 millones de dólares, de los cuales México ha contribuido con 80, el resto es aportación de Estados Unidos.

“Si este telescopio hubiera sido construido en otro país habría tenido un costo de al menos 500 millones de dólares, eso es interesante porque demuestra que los mexicanos podemos hacer proyectos de alta tecnología optimizando recursos, echando mano de la habilidad y picardía que nos caracteriza”, concluye el doctor Alfonso Serrano.

Después de explorar varias montañas del territorio nacional, científicos mexicanos descubrieron que la cúspide del volcán Sierra Negra es ideal para instalar un observatorio astronómico, ya que ofrece un cielo transparente por ser un sitio con bajo contenido de vapor de agua en la atmósfera, principalmente durante las noches de invierno, época en que mantiene condiciones atmosféricas similares a las existentes en la Antártida.

Tal ambiente, es precisamente el que necesitan los astrónomos para observar luz cósmica en forma de ondas milimétricas desde la Tierra. La antena de 50 metros de diámetro del Gran Telescopio Milimétrico (GTM), es uno de los pocos equipos en el mundo capaces de registrar ese tipo de luz, la cual sólo es emitida por las moléculas del Universo; desafortunadamente, las estrellas y otros cuerpos muy calientes suelen destruirlas, sin embargo, es posible detectar moléculas en las reglones más lejanas, densas y frías del Cosmos, precisamente donde ocurre la formación de estrellas y planetas.

Los creadores del GTM aseguran que es el instrumento más grande y sensible diseñado hasta ahora para la detección de luz cósmica en escala milimétrica. Esta capacidad ayudará a comprender la formación, estructura y evolución de distintos objetos celestes, desde cometas, discos protoplanetarios y estrellas, hasta planetas y cúmulos de galaxias.

 

Fuente | UNAMirada a la ciencia | Dr. José Valdés y Dr. Alfonso Serrano

Investigación | Xavier Criou

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