• Jueves 23 de noviembre de 2017


Aula del Futuro, una propuesta innovadora para el siglo XXI

Aula del Futuro, una propuesta innovadora para el siglo XXI

Un texto de Fernando Gamboa, Dr. del CCADET UNAM

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La UNAM es un espacio privilegiado, no sólo para los que tenemos la fortuna de venir aquí todos los días, sino para todos los mexicanos, por todo lo que brinda. Por ello es nuestra Máxima Casa de Estudios. La imagen que mejor resume lo que la UNAM significa para mí, es la que guardo del primer día que vine a Ciudad Universitaria. Yo vivía en Guadalajara y vine porque allá no podía estudiar la carrera que quería. En mi primera visita a Ciudad Universitaria llegué por la explanada de Rectoría sobre avenida Insurgentes; ahí donde se encuentran la Rectoría, la Biblioteca Central y se pueden ver todas las Facultades. Al día de hoy me sigue emocionando aquel encuentro con la gran explanada de CU, percibir el bullicio y toda la vida que de ella se desprende. Es una imagen que, hasta el día de hoy, me evoca toda la energía y dinamismo que nuestra Universidad desprende. En ese entonces yo no tenía una idea clara de qué era la UNAM; encontrarme con todos esos jóvenes de mi edad, tan diferentes, realizando actividades tan distintas, enmarcados por los murales de los grandes pintores de México, me hizo sentir que me encontraba en el mejor lugar donde yo podía estar. Al día de hoy, la UNAM sigue siendo un espacio enriquecido en el que puedo seguir creciendo, desarrollar proyectos, formar estudiantes, interactuar con colegas, como quizá en ningún otro lugar lo podría hacer.

En mi laboratorio, en el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET), trabajamos en la creación del “Aula del Futuro”, un lugar con espacios educativos enriquecidos con tecnología. Nos dedicamos a analizar qué queremos que ocurra en un espacio educativo, qué características queremos que ese espacio educativo tenga, y en función de eso, diseñar el mobiliario, cómo va a interactuar el profesor, cómo van a interactuar los estudiantes, qué rol juegan las TIC en estos nuevos escenarios, para entonces diseñar tecnología que permita que las cosas sucedan como si fueran mágicas, que se integren de manera natural y transparente, y que le brinden al profesor y a los alumnos herramientas que potencien el proceso de enseñanza y aprendizaje. Así, lo que nos mueve en cada artefacto que decidimos integrar a un espacio es: ¿qué va a aportar a la clase o al profesor?, ¿cómo va a ayudar a que los estudiantes hagan un mejor trabajo?, ¿cómo, además, puede convertirse o dar distintos servicios, de modo que sea lo más flexible posible?

En particular, estamos generando espacios colaborativos interactivos. El esquema de una computadora por estudiante tiene sus ventajas, pues permite que cada estudiante trabaje de manera autónoma y que avance a su propio ritmo; sin embargo, cuando hacemos cosas juntos, todos hemos estado en una reunión con computadora, éstas no sólo no nos ayudan a que trabajemos juntos, sino que nos estorban: en muchas reuniones las computadoras terminan apagadas menos una, la que usamos para trabajar juntos. Lo que estamos proponiendo son espacios en donde yo llego con mi dispositivo —puede ser teléfono, tableta o computadora— y lo que traigo en mi computadora lo puedo compartir con mis compañeros, nada más arrastrándolo en la pantalla y, cuando llego al final, desaparece mi pantalla y aparece en la mesa sobre la que estamos trabajando. Una vez que está en la mesa se vuelve un objeto público; es decir, que las otras personas que están sentadas en la mesa lo pueden tomar, lo pueden modificar y ahí es donde surge el trabajo en equipo.

Tenemos otro proyecto de superficies interactivas —puede ser una mesa, una pared—, que por el simple hecho de tocarla, ésta reacciona. Ahí también estamos investigando cómo funciona el trabajo colaborativo cuando no tengo el espacio privado que es mi computadora, sino que todo lo que hago y genero, nace en el espacio público. El objetivo es encontrar mejores maneras de integrar las tecnologías al proceso educativo, muy en particular a todos los procesos de trabajo colaborativo.

Esta Universidad nos ha dado mucho a todos. Quizá no somos conscientes en nuestra vida cotidiana de todo lo que la UNAM hace por nosotros. Y cuando uno se pregunta ¿cómo puedo retribuir o hacer algo por mi Universidad? La respuesta no siempre es clara. ¿Por qué? Porque no hay una ventanilla donde yo pueda ir y aportar algún tipo de recursos: no puedo llegar con libros, computadoras u otros insumos. A través de Fundación UNAM sí puedo tener el placer de regresar algo a mi Universidad. Pero además, sé que Fundación UNAM está constituida por un grupo de connotados y exitosos ex universitarios que sabrán hacer un buen uso de lo que yo estoy aportando. Por otra parte, Fundación UNAM es una vitrina en la que se muestra lo que la Universidad es y lo que está haciendo por nuestro país, de modo que tiene esta doble función de, por una parte, poder dar curso a todo aquello que queremos aportar y, por la otra, es una vitrina en donde todos los universitarios podemos dar a conocer lo que estamos haciendo.

Por: Fernando Gamboa, Dr. del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico UNAM

Fuente | El Universal


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