• Martes 21 de noviembre de 2017


El universitario y la Fundación UNAM

El universitario y la Fundación UNAM

Un texto de: Bernardo Quintana

Comparte esta nota

En las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México completé mi formación, no sólo en lo profesional, también me formé como hombre. Fue en la UNAM donde conocí el México verdadero, ese México multifacético y mágico que se revela sólo a quienes se abren a una comunidad heterogénea —profesores y compañeros— provenientes de diversos estratos socioeconómicos, con distintas inquietudes, ideologías y convicciones.

El ambiente universitario refleja siempre las condiciones cambiantes por las que atraviesa nuestro país. Esto es así porque sólo dentro de un clima de profundo humanismo —como el que se da en la UNAM— se mezclan las corrientes de pensamiento más diversas y se forjan los responsables del futuro del país.

Las múltiples relaciones que surgen en este ambiente —donde se combinan juventud, pujanza y optimismo por el futuro— cristalizan en la preocupación genuina por el bienestar colectivo, que debe ser una de las directrices para nuestra vida ciudadana y profesional.

Como estudiante en la Facultad de Ingeniería confirmé que la Universidad es —y será— la mejor oportunidad para el desarrollo del talento de los buenos estudiantes, para quienes la UNAM significa una etapa de formación, de apertura al mundo contemporáneo y de esfuerzo, para desarrollar sus potencialidades y hacerse un lugar en la sociedad.

Los estudiantes con ambición y determinación —que se forman y educan con éxito en cualquiera de las distintas carreras profesionales de la UNAM— conforman grupos de egresados de alta competencia, capaces de ir tras de los logros más sobresalientes, las mayores transformaciones y la evolución más positiva para la vida social, económica y política de México.

Un ejemplo de la capacidad de estos grupos es ICA, la empresa en que he ejercido mi profesión y que presido desde hace 20 años. ICA nació en la UNAM como una idea que se hizo realidad, cuando universitarios de tres generaciones —bien representadas por Saturnino Suárez Fernández, Bernardo Quintana Arrioja y Javier Barros Sierra— unieron sus esfuerzos y fundaron la empresa Ingenieros Civiles Asociados, con el propósito de colaborar en la construcción de la infraestructura física que, a fines de los 40, el país tanto necesitaba.

Posteriormente —dentro o fuera de ICA— sus fundadores fueron exitosos. El ingeniero Javier Barros Sierra, cuando fue Rector, encabezó una gesta admirable en momentos críticos para la Universidad y para el país, en hechos que la historia registró para el análisis y la crítica de generaciones posteriores.

ICA —por su parte— ha crecido, se ha desarrollado, ha estado siempre cerca de la UNAM y la ha apoyado. A mediados de los años 50, además de construir buena parte de la Ciudad Universitaria, la empresa donó a la Facultad de Ingeniería su primer Laboratorio de Mecánica de Suelos, dando paso a la fundación del Instituto de Ingeniería en 1956.

Durante las décadas subsecuentes, ICA donó a la UNAM, a la Facultad y al Instituto de ingeniería diversos bienes y contribuciones; entre las más importantes se cuentan la Biblioteca de la Facultad de Ciencias, el edificio para la Investigación e Innovación Tecnológica, el edificio de Estudios de Posgrado y —recientemente— el Túnel de Viento, herramienta científico tecnológica para resolver problemas relacionados con los fenómenos y efectos del viento en las estructuras.

Como ingeniero y como empresario, quiero a mi Universidad y sostengo en los hechos, el compromiso que asumí hace muchos años, para apoyar en todo lo que pueda su trascendental labor. Fui miembro de su Patronato de 2000 a 2009 y presidente del mismo en dos ocasiones, de 2003 a 2005 y de 2008 a 2009. Siempre me sentiré orgulloso por haber desempeñado tan honrosas responsabilidades.

Hace 20 años se constituyó la Fundación UNAM, a fin de que exalumnos y amigos de nuestra Universidad pudiéramos contribuir al cumplimiento de los objetivos que —en materia de docencia, de investigación científica y humanística y de fomento de la cultura universal— le fueron asignados.

Para conmemorar de la mejor manera el vigésimo aniversario de la Fundación UNAM, invito a todos los miembros y amigos de la comunidad universitaria a sumarse al esfuerzo y a afiliarse a la Fundación para asegurar —con su contribución— la continuidad de la noble labor de nuestra Universidad, en beneficio de futuras generaciones de mexicanos y de nuestra nación.

Bernardo Quintana, ingeniero y presidente de Empresas ICA S.A.B de C.V.
www.fundacionunam.org.mx

Fuente: EL UNIVERSAL


Sigue leyendo:

Por la UNAM hablará mi espíritu. Otras voces de universitarios comprometidos con su Alma Mater (click en la imagen para ver la lista de textos)

voces_universitarios (1)

La Fundación es una organización establecida en favor de las causas y objetivos de la Universidad Nacional Autónoma de México y para fortalecer su imagen como nuestra Máxima Casa de Estudios, tanto en México como en el extranjero.

Suscribete al Feed

¿Quieres comentar?

Dirección: Pennsylvania 203, Nápoles, Benito Juárez, 03810 Ciudad de México, Distrito Federal
Powered by: Layer & Soluciones IM