• Sábado 21 de septiembre de 2019


La UNAM en mi vida

La UNAM en mi vida

Un texto de: Alberto Ríos Zertuche Ortuño, abogado

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En muchos países del mundo, el costo de los estudios es tal, que hace imposible, en diversos sectores de la sociedad, imaginar la posibilidad de que los hijos alcancen niveles superiores. La falta de estudios superiores limita a los jóvenes para lograr un movimiento dentro de la sociedad, y por otro lado, impide que la sociedad aproveche el talento de esos jóvenes que por falta de preparación no desarrollan su potencial al máximo, lo que ocasiona el riesgo de generar un círculo vicioso consistente en que las familias sin recursos no tengan acceso a educación y, por falta de educación académica, no tengan acceso a recursos y así, hasta que el efecto se vuelva hereditario, generando una sociedad sin esperanza, sin expectativas, sin presente ni futuro. Se dice y con razón que México es un país de oportunidades. Las oportunidades provocan la expectativa de alcanzar una mejor calidad de vida para el profesionista y, en consecuencia, para su familia. Las oportunidades alcanzadas provocan la movilidad social, que repercute en una sociedad más justa y democrática. La UNAM es, indudablemente, una de las mayores generadoras de oportunidades.

La UNAM ha sido el alma mater de grandes académicos, industriales, premios Nobel, así como de un sinnúmero de investigadores, empresarios, comerciantes, prestadores de servicios y en general de profesionistas que con su esfuerzo diario permiten que este país avance a paso constante. Mexicanos que forman hogares en los que se vive el presente de México y se desarrolla su futuro; futuro de México que se forjará gracias al crisol de la UNAM. Como consecuencia del desarrollo individual se provoca una actividad virtuosa, que contribuye al desarrollo del país, desarrollo que se genera en las instituciones de educación, en México, de manera destacada, la UNAM.

Recuerdo que en Estados Unidos a principios de los años 80, el slogan de la campaña para combatir la discriminación racial decía que “No hay nada peor que desperdiciar una mente…”. Esta misma idea aplica en nuestro país, en donde puede estar sucediendo, en este mismo momento que mexicanos con grandes cualidades y aptitudes no tenga acceso a estudios superiores por falta de recursos.

A través de instituciones de educación pública, entre ellas de manera destacada, la UNAM, los habitantes de este país pueden aspirar a desarrollar una actividad profesional, que les permita alcanzar las oportunidades que la economía y el desarrollo del país ofrecen.

Yo nací en el Distrito Federal hace 56 años, en el seno de una familia formada por un ingeniero químico y una química, ambos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Estudié la carrera de licenciado en Derecho en la Facultad de Derecho de la UNAM, ubicada dentro de la Ciudad Universitaria.

Durante los últimos 35 años he venido ejerciendo la profesión que aprendí en la UNAM.

Como abogado, he tenido la posibilidad de participar en la formación de empresas, en su crecimiento, en la generación de empleos y de valor. A través del ejercicio de mi profesión he podido participar desde mi trinchera en el desarrollo del país. La oportunidad de participar en estas actividades se origina con mi entrada a la Facultad de Derecho de la UNAM.

Sin embargo, para algunos sectores de la población de nuestro país, la situación económica es tan apremiante que las familias, a pesar de contar con una universidad prácticamente gratuita, no generan ingresos para apoyar los estudios de los hijos, mediante pago de transportes; o una alimentación mínima indispensable para el aprovechamiento académico; o el aprendizaje de lenguas extranjeras.

El 8 de enero de 1993 se constituyó la Fundación UNAM, siendo ésta una organización conformada por miembros de la comunidad universitaria, entendiéndose como tal a la comunidad formada por: (I) las autoridades universitarias; (II) los miembros de la academia; (III) los alumnos; (IV) el personal administrativo; y (V) los exalumnos de la UNAM, así como por los Amigos de la Fundación, cuyo único propósito es fortalecer a la UNAM y a su imagen, mediante aportaciones de carácter económico social o moral.

La Fundación UNAM ha trabajado durante años en identificar a universitarios que generosamente contribuyen con sus donativos a que la Fundación UNAM realice sus actividades. Asimismo, la Fundación UNAM realiza actividades muy diversas, como por ejemplo conciertos, exposiciones, o las actividades de Susede en el Centro. Lo anterior permite generar recursos que también son utilizados para apoyar a la UNAM.

La Fundación, en coordinación con la UNAM, lleva a cabo actividades en beneficio de sectores vulnerables de la población. De entre estas actividades, destacan las jornadas médicas donde con recursos humanos de la UNAM y recursos económicos provenientes de la Fundación UNAM se beneficia a muchos mexicanos de sectores menos favorecidos. Actualmente se está considerando incluir, en colaboración con la Facultad de Derecho, jornadas jurídicas en la que los estudiantes de la facultad proporcionarán asesoría y apoyo a los habitantes en temas tan diversos como: regularización de tenencia de la tierra, asuntos familiares e incluso de asesoría a personas sujetas a procesos penales por faltas menores.

La Fundación UNAM contribuye también en la enseñanza de idiomas, mediante la operación de los Centros de Lenguas que benefician tanto a estudiantes de la UNAM, como a quienes sin serlo, tengan interés en aprender. Asimismo, mediante becas, la Fundación UNAM ha logrado que estudiantes universitarios vivan la experiencia de cursar estudios en el extranjero a través de estudios de idiomas complementarios en San Antonio, Texas, o mediante el otorgamiento de becas que permiten a estudiantes destacados continuar sus estudios en diversas universidades alrededor del mundo.

Dentro del universo de estudiantes de la UNAM, frecuentemente se encuentran alumnos que destacan por su brillantez. La Fundación UNAM trabaja con el propósito de generar donativos que se traducen en becas de distinta índole que permiten a alumnos universitarios viajar a universidades en otros países con el objeto de llevar a cabo estudios que les permiten alcanzar un nivel que de otra manera se hubiera antojado inalcanzable.

La UNAM trabaja de manera constante en identificar necesidades de sus estudiantes y se apoya en distintas personas e instituciones, como es el caso de la Fundación UNAM para identificar e implementar los apoyos necesarios. Un ejemplo de lo anterior son las becas de apoyo alimenticio, mismas que se otorgan a quienes no cuentan con una ingesta proteínica mínima indispensable para obtener un aprovechamiento académico mínimo.

La Fundación UNAM ha desarrollado en conjunto con la UNAM los mecanismos que permiten a esos estudiantes recibir los alimentos mínimos indispensables, lo que se ha traducido en un mejor rendimiento académico de los beneficiarios del programa.

Actualmente, las labores de la Fundación UNAM son financiadas mediante donativos de universitarios comprometidos y empresas que reconocen el valor de preparar a jóvenes para incorporarlos en la vida productiva del país.

Este mensaje va dirigido a aquellos estudiantes universitarios que después de cursar sus estudios han venido desarrollándose en sus diversas actividades y hoy reconocen y agradecen a nuestra UNAM por haber hecho la diferencia en sus vidas. A esos universitarios los invito a que se involucren con su Universidad, que se interesen en sus actividades, que las enriquezcan con su participación. Les pido que recuerden que cuando alguien recibe una oportunidad, (y de la magnitud que de la UNAM recibimos), está obligado a continuar con esa cadena virtuosa, agradeciendo la oportunidad recibida, apoyando a los que vienen detrás.

Invito a los universitarios, así como a quienes sin ser egresados de la UNAM han aprendido a querer a nuestra Universidad, se afilien a la Fundación UNAM y contribuyan al engrandecimiento de la UNAM y en consecuencia coadyuven al desarrollo de nuestro país.

Alberto Ríos Zertuche Ortuño, abogado. 

Fuente: EL UNIVERSAL


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