• Lunes 23 de julio de 2018


La UNAM es el mosaico completo de México

La UNAM es el mosaico completo de México

Un texto de Juan Diego Gutiérrez Cortina, empresario comprometido con la UNAM

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Ingresé a nuestra Universidad Nacional Autónoma de México en 1970. Casi justo para recibirme se produjo una huelga (1974), por lo cual no pude recibirme sino hasta 1975.

¿Qué me dejó la UNAM? ¡Me dejó todo! Me dejó mi formación, me dio la capacidad de discernir, de analizar, la capacidad de entender el México en el que vivimos y mucho más.

Con todo el cariño y respeto para muchas otras universidades con las que he estado involucrado en diversos temas y a las que quiero y admiro también, me atrevo a decir que éstas representan mosaicos de México y la UNAM es el mosaico completo de México. En la UNAM encuentras personas de todos los niveles culturales, económicos y sociales, aprendes que el valor de las personas está en sus “dentros” (como decimos los rancheros), considero que esta es una de las enseñanzas más importantes que recibí de la UNAM.

Terminé mis estudios de Preparatoria en el Centro Universitario México (CUM); la mayoría de los amigos con quienes salí se fueron a otras universidades. Yo, de hecho, inicié mi carrera profesional de Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana, en la cual estuve durante un período muy corto porque cuando llegué a esa institución me di cuenta que el horario no te permitía trabajar y tenías que dedicar el tiempo de estudio plenamente a la universidad, es decir, al 100%, situación que no se ajustaba ni a mis necesidades ni a mis deseos. Por fortuna busqué y logré mi cambio a la UNAM, a la Facultad de Comercio y Administración, donde aprendí lo que es México.

La Facultad de Comercio y Administración tenía muy avanzada la carrera de Administración; era una carrera muy demandada y de muy buen nivel académico, contaba con muchos alumnos. Después de que yo salí, a la generación que seguía le tocó tomar clases (me acuerdo muy bien) en un frontón, porque ya no cabían los alumnos en las aulas, lo cual era un tema problemático, ya que todos o la mayoría queríamos tener una atención más personalizada por parte de los maestros.

La UNAM ha sido la casa receptora de los jóvenes mexicanos que quieren esforzarse para hacer algo en la vida, de todos los niveles y de todos los colores y sabores. Es una bendición para nuestro país.

Recuerdo a muchos profesores y amigos, juntos pasamos momentos de esos que simplemente no se olvidan, aunque en mi caso, como trabajaba y estudiaba, tuve un poco menos de vida social, pasando de una clase a otra, apretado con los horarios porque realmente iba a lo que iba, ¡a estudiar! Aun así tengo grandes recuerdos y conservo muchos amigos que ahí tuve la suerte de conocer.

Ahora que tengo el honor de ser Consejero de la Fundación UNAM (muchas de las juntas se realizan en sus diferentes espacios) he podido darme cuenta de la evolución tan extraordinaria que ha tenido la Universidad en beneficio de los alumnos que hoy estudian, si bien en nuestra época ya era bonita e importante, ahora lo es mucho más.

Todo lo que he hecho en mi vida tiene como origen la formación en mi casa, con mis papás, mis hermanos, con mis profesores —desde primaria hasta preparatoria—, y de manera fundamental en la época profesional en la UNAM, por eso me considero una persona muy afortunada.

Durante mi vida profesional me ha tocado vivir momentos de enorme satisfacción y también de gran preocupación. Eso ocurre con todos los empresarios. El chiste es que tu suma algebraica de los “más” sea mayor que la de los “menos”. Pero no hay vida profesional en que estén ausentes las preocupaciones, los problemas y las dificultades, como tampoco están ausentes las satisfacciones y los éxitos. Creo que la formación que te da la UNAM, por ser tan plural, te prepara para todo ello.

Actualmente, el ser Consejero de la Fundación UNAM, donde participo con empresarios, científicos y personas muy importantes de nuestro México, me hace sentir profundamente agradecido, pero también muy comprometido.

Yo invito a los exalumnos de la UNAM a que ayuden, a que regresen a su casa de estudios y participen, los invito a que se acerquen a Fundacion UNAM, que es el vínculo para estar actualizado, para hacernos presentes y aportar.

Somos muchos los que de nuestra Universidad recibimos formación académica y si le regresamos algo (lo que cada quien pueda), repercutirá positivamente en los jóvenes que hoy estudian ahí y enormemente en el futuro de México. Ayudemos todos a que nuestra Máxima Casa de Estudios siga cumpliendo con los objetivos para los que fue creada.

Por último, quiero recalcar lo importante que es la UNAM, ya que además de apoyar de sobremanera a proyectos importantes, cuenta entre sus exalumnos a Premios Nobel para nuestro país, grandes científicos, músicos, empresarios, etc. Además tienen a su cargo museos, orquesta sinfónica, equipos deportivos, centros de investigación, gran cantidad de inmuebles históricos, etc., para el beneficio de todos.

Y para nosotros como ciudadanos, como empresarios o como estudiantes, el poder aportar y ser parte de algo que beneficie a la UNAM nos produce gran satisfacción.

Juan Diego Gutiérrez Cortina, Consejero de Fundación UNAM

 

Fuente | El Universal


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