• Sábado 16 de febrero de 2019


¿Es rentable ir a la Universidad en Latinoamérica?

¿Es rentable ir a la Universidad en Latinoamérica?

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Muchos graduados en toda Latinoamérica egresan de las universidades para enfrentarse con una dura realidad: desempleo, y en ocasiones grandes deudas. Ante este panorama, ¿sigue siendo buen negocio buscar un título universitario?

Durante generaciones, acudir a la universidad fue un privilegio exclusivo para las elites latinoamericanas, de orgullo pagado con gran sacrificio en las familias de clase media y un sueño inalcanzable para los pobres de la región, incluso con la universidad pública gratuita que fue la norma durante buena parte del siglo XX.

Hoy la situación es distinta. Se han presentado cambios enormes en torno a la cobertura del sistema universitario y la manera en que se paga. Nuevas universidades se han expandido en muchos países de América Latina, pero no siempre la educación que se obtiene es de la mejor calidad.

A esto se suma la mala calidad de la educación básica con la que llegan los aspirantes a la universidad, en especial los más pobres, lo que dificulta que no puedan aprovechar bien la educación superior y no consigan graduarse siempre.

Entre los que sí consiguen el título, existe mucha frustración. La proliferación de instituciones de educación superior con escasa supervisión estatal ha originado que muchos estudiantes terminen pagando por una preparación que no les sirve para conseguir un buen trabajo al momento de graduarse, o cuando tienen que empezar a responder por créditos adquiridos para el pago de su educación.

Sergio Urzúa, investigador chileno de la Universidad de Maryland en Estados Unidos, resume el problema: “A la gente se le dice que la educación superior es el camino para dejar la pobreza. Eso es cierto en la medida en que la educación superior sea de calidad. Pero no es obvio que efectivamente eso esté ocurriendo siempre”.

El investigador considera importante que el estudiante esté consciente de las oportunidades laborales disponibles para la carrera que escogió estudiar.

“Si quiere estudiar porque le gusta, está bien, pero lo mejor es que se haga de una manera informada, y no que a los 5 o 6 años piense que fue un fraude, cuando se caiga en cuenta que el mercado laboral no le da cabida”, insiste Urzúa.

De manera similar, Juan Manuel Solezzi del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas advierte que en su país, estudiar carreras en las artes, humanidades y ciencias sociales no es muy rentable. Y al preguntársele si le recomendaría a un familiar que siguiera alguna de esas disciplinas, reconoce: “Desde un punto de vista puramente economicista, le diría que estudiara algo en el área tecnológica, de negocios o de servicios”.

Lo más importantes es que los estudiantes tengan la información correcta sobre los beneficios que les representará la universidad, los expertos indican que hay que enfrentar un problema generalizado de expectativas enormes y a veces infundadas. Advierten los expertos una y otra vez, es que esa valiosa experiencia, acudir a la universidad, no se vea frustrada por expectativas exageradas de lo que la educación va a hacer por ellos una vez salgan al mundo cruel y competitivo del mercado laboral.

Tomado de BBC

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