• Viernes 19 de abril de 2019


Tus productos de limpieza y el medio ambiente

Tus productos de limpieza y el medio ambiente

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Usualmente cuando compramos productos de limpieza para nuestro hogar, lo hacemos casi en automático, quizá el factor que determine la compra de los mismos sea en primer lugar el precio y después el aroma. Pero pocas veces nos detenemos a pensar en el impacto que estos productos tienen, tanto para nuestro planeta como para nuestra salud.

La gama de productos de limpieza existente hoy en día en el mercado es francamente para asustarse. Hay desodorantes, aromatizantes, detergentes, limpiadores con cloro, sin cloro, con bactericida, con insecticidas, para vidrios, para acero inoxidable, cerámica, en espuma, en polvo, líquidos, inclusive en toallitas húmedas. La lista es interminable.

Lo terrible es que si le damos vuelta al envase y leemos las letras pequeñitas que vienen ahí dice que el producto es desde “ligeramente tóxico hasta tóxico y peligroso” y que no debe estar en contacto con manos, ojos o boca y mucho menos ser tragado o incluso inhalado. La lógica común nos dice que nada que sirva para limpiar debería ser tóxico ¿o sí? Además, por si fuera poco, no solo son tóxicos sino que también tienen un alto impacto ambiental. Eso significa que contaminan no solo el aire que respiramos, sino que colaboran con la contaminación ambiental y también con la de ríos y aguas residuales en donde se depositan.

Una vez que las burbujas “limpiadoras” desaparecen por la coladera, se van directamente al drenaje y a las plantas de tratamiento de aguas municipales para después ser descargadas. La gran mayoría de los ingredientes de los limpiadores químicos se descomponen en sustancias inofensivas gracias al tratamiento de aguas. Pero otros ingredientes no se descomponen jamás, convirtiéndose en una amenaza para la fauna y la flora.

De acuerdo a Ciceana (Centro de Información y Comunicación Ambiental de Norte América) estos son los aspectos que como consumidores debemos tomar en cuenta al consumir productos de limpieza, para evitar que sean contaminantes:

  • Biodegradabilidad. Un producto de limpieza se considera “biodegradable” si el tensoactivo (es decir, la sustancia en los jabones que provoca daños a la vida acuática) deja de tener un 90% de su propiedad de disminuir la tensión superficial del agua 28 días después de ser vertido a ésta.
  • Eutrofización. Los detergentes convencionales usan fosfatos, fosfonatos o percarboxilatos como potenciadores de su eficacia. Pero estas sustancias funcionan también como fertilizadores de algas y cuando hay una sobrepoblación de algas, se agota el oxígeno en el agua, provocando daños en la fauna acuática (como microbios y peces) y generando muy mal olor. Este fenómeno es conocido como eutrofización y ha causado desequilibrios muy severos en lagos y ríos.
  • Blanqueadores: usualmente contienen cloro u oxígeno. En particular el cloro provoca la aparición de sustancias organocloradas, como dioxinas y furanos, que generan muchos problemas, como: disfunciones hormonales, malformaciones en el feto y cáncer, entre muchas otras. Debido a que estas sustancias no se pueden metabolizar, se acumulan en los tejidos de los seres vivos. En la actualidad están prácticamente en desuso en la industria de limpiadores.
  • Antibacteriales. Muchos detergentes convencionales que están en el mercado contienen antibacteriales. El problema es que realmente no tienen gran utilidad práctica pero sí provocan problemas a la vida bacteriana acuática.

Entonces ¿cómo saber qué comprar?

  • Primeramente, evitar a toda costa aquellos productos que en su empaque digan “venenosos”, “corrosivos” o “inflamables”. Ningún producto que tenga estas características puede ser saludable ni debería estar en tu casa.
  • Busca siempre los productos concentrados. Rinden más pues se diluyen y además contaminamos menos al emplear menos envases de plástico.
  • Evita comprar productos que contengan fragancias artificiales. Solemos pensar que generan una sensación de limpieza por el olor que dejan, pero por lo general las sustancias que se usan para dar esta fragancia artificial son altamente irritantes de las vías respiratorias, tanto en bebés como mascotas e incluso adultos con tendencia a alergias.
  • Evita usar también los aromatizantes pues están hechos a base –en muchos casos- de fragancias artificiales que lo único que hacen es adormecer nuestro sentido del olfato, por lo cual no olemos lo que queremos esconder, pero ello no significa que desaparezca. Opta mejor por flores, plantas que limpian el ambiente, velas hechas con ingredientes naturales o bien aceites esenciales quemados en difusores.

Hoy en día existen muchas alternativas para el uso de productos de limpieza y cada vez vemos más opciones biodegradables o amigables con el medio ambiente. Considera si gastar unos pesos más vale la pena por la salud tuya, de tu familia y por supuesto, la de nuestro planeta.

La Fundación es una organización establecida en favor de las causas y objetivos de la Universidad Nacional Autónoma de México y para fortalecer su imagen como nuestra Máxima Casa de Estudios, tanto en México como en el extranjero.

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