• Lunes 22 de enero de 2018


Vidas sin límites ni fronteras

Vidas sin límites ni fronteras

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Un día las carpas, originarias de Asia, y las tilapias, nativas del continente africano, fueron introducidas al lago de Xochimilco. El nuevo hogar les agradó, a pesar de estar tan lejos de sus aguas natales y de que debían compartirlo con serpientes, acociles, charales y ajolotes. Los peces extranjeros se adaptaron muy bien al cambio de ambiente y lograron reproducirse en grandes cantidades, a tal grado que han desplazado a la fauna local y sus efectos son devastadores

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) promovió la introducción de carpas y tilapias en los años 70, a fin de aumentar la oferta de alimentos ricos en proteínas en los países pobres. El gobierno mexicano siguió la recomendación y comenzó la propagación en los cuerpos de agua del país.

Ambos peces son ideales para la acuacultura, pues resisten los cambios de temperatura, las turbulencias y hasta la falta de comida. Lo malo es que son especies exóticas invasoras.

El investigador Luis Zambrano, del Instituto de Biología de la UNAM, advierte que la carpa y la tilapia hoy representan el 98% de todo lo existente dentro del lago de Xochimilco. El 2% restante son las especies nativas: serpientes, el charal blanco y amarillo, los acociles y los ajolotes.

Los estragos de la invasión son evidentes. Las carpas y tilapias dañan las paredes de las chinampas y arrasan con el alimento de todas las especies nativas. Además causan turbulencia en el agua que impide la visión de los acociles y ajolotes que se guían por los ojos para comer, así como el paso de luz que mantiene a la vegetación. Si las plantas mueren no hay insectos, pues estos depositan sus huevos sobre ellas. Los insectos son la base de la alimentación de los habitantes del lago.

Si las autoridades, ciudadanos, científicos y demás sectores de la sociedad no frenamos la cadena destructiva, el ajolote, un anfibio de la familia de las salamandras que solo vive en Xochimilco, dejará de existir en los próximos 7 años, alerta Zambrano.

El especialista en restauración ecológica, junto con chinamperos, encabeza una estrategia de contención de las poblaciones de carpas y tilapias en algunas zonas del lago. El plan es la creación de refugios, donde los habitantes locales, sobre todo el ajolote, puedan sobrevivir. Lograrlo es todo un reto, pues los invasores desarrollan ventajas adaptativas que favorecen su resistencia.

La prevención, control y erradicación de las especies exóticas invasoras es una protección para nuestros recursos naturales, los cuales nos aportan servicios ambientales, alimentos, ganancias económicas y salud.

Otras especies, como el eucalipto, originario de Australia, alcanzan gran altura, agota el agua y los nutrientes del suelo. Sus hojas liberan al ambiente una sustancia que impide el crecimiento de otras plantas a su alrededor, sobre todo ajenas a su ambiente natural.

Incluso los gatos domésticos fueron traídos por los conquistadores españoles, y aunque son adecuados como animales de compañía, han disminuido las poblaciones de pájaros y roedores silvestres.

 

Fuente: UNAMirada a la Ciencia

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