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El predio fue adquirido en
1914 por el matrimonio formado por Joaquín Baranda Mac Gregor
y Dolores Luján Zuloaga, quienes encargaron la construcción
de la casona al ingeniero Manuel Gorozpe, que la terminó
en 1925. Su estilo conjuga formas arquitectónicas del pasado
con la nueva ciencia de la edificación, produciendo un eclecticismo
único y versátil, en cuanto a los diversos usos a
los que se le ha destinado a lo largo del tiempo.
Esta magnífica residencia
fue edificada en tres niveles. Su fachada está revestida
en piedra dorada muy bien labrada y es resguardada perimetralmente
por una llamativa reja de hierro fundido. En su interior, el área
central es el gran vestíbulo de planta hexagonal que armoniza
con el corredor volado del piso alto, elíptico y la cúpula
que corona la estancia.
En 1945, el Centro Asturiano
de México adquirió la casa, convirtiéndola
en su sede social durante cuarenta años. Sin embargo, para
1985 estas instalaciones resultaron insuficientes por lo que decidieron
mudarse de sede. Su junta directiva optó por no deshacerse
de la propiedad, surgiendo así la idea de apoyar a alguna
institución de cultura mexicana. De tal modo, en 1986 se
cedió en comodato a la Universidad Nacional Autónoma
de México, medida que permitió que el edificio se
convirtiera en un foro permanente para la difusión y promoción
de la cultura impresa.
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