• Sábado 21 de julio de 2018


¿A dónde mandamos el aceite?

¿A dónde mandamos el aceite?

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Muchos de nosotros tendremos recuerdos de nuestras mamás recolectando el aceite de cocina usado en pequeños botes que se guardaban cerca de la estufa. Pero pocos recordaremos cuál era el destino final de esos botes que casi siempre terminaban siendo vertidos en la coladera.

Hoy sabemos que una sola gota de aceite para cocinar (independientemente de si es de cártamo, canola o soya) puede llegar a contaminar cientos de litros de agua. Y eso en el mejor de los casos. Si vivimos en una ciudad que cuenta con una planta de tratamiento de aguas, el aceite vertido se irá directamente hacia allá. Pero en el camino muy posiblemente se solidifique si el agua y las tuberías están frías y se adhiera al metal, tapándolas lentamente.

En caso de que logre llegar hasta la planta hay varias posibilidades. La primera, que tape también los ductos de la planta hasta que esta instale unas trampas para aceite, hecho que por supuesto es costoso y que implica trabajo adicional.

Pero si en la ciudad en cuestión no hay trampas ni se limpia el agua de aceites, entonces todas esas gotitas que creemos insignificantes terminarán en ríos y lagos, creando una capa densa en la superficie. Esa capa, gruesa e impenetrable, no permitirá que pase el oxígeno así que los peces y las plantas del río o el lago terminarán pagando los platos rotos. Increíble pero cierto, de gota en gota podríamos terminar con una especie entera de peces.

Pero hay soluciones a este horrible escenario. Y es que es posible no solo no contaminar sino al mismo tiempo mejorar nuestra salud. Primeramente, podríamos comenzar por aprender a cocinar sin aceite o al menos con una cantidad menor de él. Mucho mejor hornear cosas o hacerlas al vapor que freírlas. Si es indispensable usar aceite, entonces antes de lavar el sartén podemos limpiarlo levemente con una servilleta de papel. Acuérdate de tirar la servilleta en el bote de basura orgánica.

Si te sobró mucho aceite nunca jamás lo tires por la coladera. Espera a que se enfríe y guárdalo en una botella de agua sin uso, en donde podrás ir recolectando todo el que vaya sobrando.

Una vez que la botella se haya llenado tienes varias opciones, la primera es irlo a dejar a lugares en donde lo reciclen. Existen afortunadamente muchos sitios en México en donde ya se recicla el aceite de restaurantes, talleres y particulares, entre otros. Las principales empresas que se dedican a esto en México son Biofuels y Reoil. Otra opción es tirar la botella muy bien cerrada; de preferencia agrégale soda o soda caústica para solidificarlo y evitar que se derrame.

Es importante recordar que por cada litro de aceite de cocina reciclado se puede generar un litro de combustible diesel biológico. También se puede convertir en jabón casero, pero ese será motivo para otro post. Lo que verdaderamente importa es que nunca tires aceite por la cañería y les enseñes a tus hijos, padres o personas que ayudan en el hogar lo malo que esto puede llegar a ser. De gota en gota, podremos salvar muchos millones de litros de agua de ser contaminados.

La Fundación es una organización establecida en favor de las causas y objetivos de la Universidad Nacional Autónoma de México y para fortalecer su imagen como nuestra Máxima Casa de Estudios, tanto en México como en el extranjero.

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