• Martes 14 de agosto de 2018


Ácaros, mis compañeros de almohada

Ácaros, mis compañeros de almohada

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Cientos de pequeños bichos se pegan en las ubres, debajo de la cola, entre las patas y en la barriga de los bovinos. ¡Los muerden para chupar sangre hasta el hartazgo! El fluido sanguíneo permite a las garrapatas Boophilus microplus crecer, desarrollarse hasta alcanzar la etapa reproductiva, pero al hacerlo enferman al ganado y generan pérdidas en la industria de la carne y la leche.

Las garrapatas pertenecen a la familia de los ácaros, unos arácnidos de los cuales existen muchas especies en diferentes ambientes: en tierra, desiertos, glaciares, en el mar, en agua dulce, en las oscuras cavernas, en el polvo e incluso, en la piel humana. No todos son dañinos, al contrario, la mayoría de estos seres desempeña funciones benéficas en donde se encuentran.

Justo ahora, uno o varios ácaros pueden estar alojados en tu rostro y nadie los nota… ni los notará. Son tan pequeños que por lo general pasan desapercibidos.

“El 99% de los adultos tenemos ácaros de la especie Demodex folliculorum en la cara, donde los poros están más abiertos, sobre todo alrededor de la nariz. Se producen y viven en los folículos pilosos alimentándose de la grasa de la piel. No es un dato que preocupe ya que no perjudica en una persona normal. Sin embargo, si esta persona presenta problema con el sistema inmune, el bicho puede invadir los folículos de las pestañas y provocar infecciones.”

Según Juan Morales Malacara, coordinador del Laboratorio de Acarología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Éste microorganismo estimula la actividad de las glándulas sebáceas, con lo que ayuda a retrasar la aparición de arrugas.

Investigadores del Laboratorio de Acarología “Anita Hoffmann”, de la Facultad de Ciencias de la UNAM recorren los campos agrícolas, se acercan a las plantas, colocan trampas para capturar a los ácaros que se alojan entre los tallos y hojas; existen especies que las marchitan y otras las benefician al ser depredadoras de parásitos. Otro grupo de investigación los busca en los ríos, lagos y otras fuentes de agua dulce, donde su ausencia o presencia es un indicador de contaminación. El doctor Juan Morales Malacara prefiere ir a las cavernas en las que habitan ácaros parásitos de murciélagos bajo la oscuridad, en condiciones especiales de humedad y temperatura.

A la recolección de ejemplares le siguen las observaciones con microscopio para determinar la forma de los ejemplares, sus hábitos, la especie a la que pertenecen o si se trata de un nuevo organismo; finalmente se integran a la colección que resguarda el Laboratorio de Acarologia de la Facultad de Ciencias, el segundo en México que fundó la doctora Anita Hoffmann, pionera en el estudio de esa fauna, en 1977. El primero lo creó en 1956 en el Instituto Politécnico Nacional.

Los ácaros están asociados a todos los seres vivos de una u otra forma. Son muy pequeños, miden unas cuantas micras (una micra es la milésima parte de un milímetro). Durante su ciclo de vida pasan por cuatro estados: Huevo, larva, ninfas y adultos. Algunas especies suben a las plantas o al cuerpo de animales y personas, otras se dispersan por medio del viento.

Los ácaros de polvo doméstico contribuyen a la limpieza de las casas al alimentarse de materia orgánica, sobre todo células muertas de la piel y restos de comida que se depositan en el suelo. Generalmente se encuentran en las almohadas, colchones, alfombras, peluches y sillones. No son peligrosos, sin embargo, su excremento puede detonar alergias con la posibilidad de complicarse a cuadros de asma en personas susceptibles. La higiene constante es la mejor manera de eliminarlos. Las arañas que los devoran también ayudan a reducir las poblaciones en el hogar.

 

Fuente: UNAMirada a la Ciencia

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