• Jueves 18 de enero de 2018


Como todos los excesos, el de higiene tampoco es la excepción

Como todos los excesos, el de higiene tampoco es la excepción

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Pensar  que todos  los microorganismos son siempre los malvados de la película es un tanto erróneo, existen algunos que son incluso benéficos para nuestro organismo y sin ellos, dejaríamos una puerta abierta a otro tipo de enfermedades.  El sistema inmunológico necesita unas mínimas dosis de gérmenes para estar activo y sano.

El exceso de higiene en los niños deriva en un sistema inmunológico más débil. En cambio, si desde pequeños están expuestos a gérmenes y los padres no se obsesionan con su limpieza, desarrollarán unas defensas más fuertes y sólidas.

En un informe publicado en el Journal of Alergy and Clinical Inmmunology, en Finlandia, destaca la relación existente entre el consumo de asfalto y el aumento del asma bronquial entre la población. Según el estudio, la continua desaparición de suelos de origen animal, suelos de tierra, en favor de pavimentos que tienen menor contenido bacteriano da lugar a que el sistema inmunitario revierta sus defensas ante otros problemas, como la lucha ante diversas partículas que se encuentran en el ambiente.

Así también lo ha concluido un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de California, confirmando  la “hipótesis de la higiene”. Según esta teoría, la exposición de los niños desde muy pequeños a los gérmenes es positiva, ya que prepara al sistema inmunológico y lo hace más resistente para combatir a los agentes externos en el futuro.

Este argumento de un exceso de higiene entre los pequeños explicaría por qué las alergias han aumentado de manera considerable entre los niños en los últimos años en los países desarrollados.  Por ello, algunos expertos piensan que las conclusiones del estudio podrían ayudar a investigar sobre soluciones terapéuticas para combatir las alergias y rinitis.

El sistema de defensa está formado por el sistema inmune innato, compuesto principalmente por las barreras físicas de la piel y las mucosas, las que con un aseo demasiado intenso pueden convertirse en una verdadera entrada a las infecciones, ya que al momento de limpiar excesivamente la piel, parte de las defensas que se producen al secretarse una serie de productos hace que las glándulas sebáceas fundamentalmente se pierden y al perderse, facilitan el ingreso de patógenos.

El contacto natural con la suciedad puede ser bueno porque mientras los bebés y niños exploran su alrededor, su sistema inmunológico se entrena para reconocer a los verdaderos agentes infecciosos, y su organismo se va poblando de bacterias amigas que protegerán y ayudarán a trabajar a su cuerpo. Sin embargo, lo razonable sigue siendo  tratar que un niño habite en un ambiente limpio y sus comidas sean preparadas en forma higiénica.

Estos datos se han puesto de relieve en esta ocasión gracias al proyecto Microbioma Humano en el que investigadores de todo el mundo están construyendo un mapa de las bacterias que habitan en el cuerpo humano, en zonas como la boca, la piel y el intestino. “Si averiguamos cómo interaccionan los microbios con nuestros cuerpos tendremos un impacto importante en medicina, farmacología, nutrición y otras disciplinas”, ha declarado Peer Bork, miembro del nuevo grupo y experto en el estudio de los microorganismos presentes en el tracto intestinal humano.

No se trata de descuidar la higiene corporal o ambiental sino entender que tampoco es sano ni posible vivir en un ambiente estéril o aséptico total.

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