• Lunes 23 de julio de 2018


De la depresión al duelo

De la depresión al duelo

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“Cada que el fin de año se acerca un irremediable bombardeo de preguntas, pensamientos y recuerdos atacan mis pensamientos. Entonces comienzo a preguntarme qué he hecho, quienes siguen conmigo, quienes ya no están. Y las horas pasan mientras trato de dar una respuesta medianamente elocuente.”

Un estudioso del comportamiento humano comentó que el fin de año es el momento en que las pérdidas duelen más. De hecho, la venta de antidepresivos aumenta, así como el número de suicidios.

“Yo perdí a un amigo. Extraño mucho nuestros encuentros, su sonrisa, los pensamientos y lecturas compartidas.”

Mientras que Joel mantiene el dolor por la separación de su esposa e hijos hace 10 años.

“Se dice fácil ya me siento bien pero no es así. Es una muerte en vida para mí.”

También Araceli expresó su sentir después del asesinato de un compañero de estudios.

“Duermo pensando en él; despierto pensando en él. Siempre está presente.”

En una plática, el doctor David Ayala, académico del posgrado de la Facultad de Psicología de la UNAM, habló de las perdidas más sutiles, pero igualmente difíciles de superar como la perdida de la belleza, de la juventud, de la fuerza física o de una oportunidad de empleo.

“Todos tenemos perdidas constantemente, sin embargo, solo algunas te llevan a un trabajo de duelo, de sufrimiento. Esto depende mucho de la edad y el momento en que te sucede. Por ejemplo, un hombre que a los 50 años pierde el empleo, desde luego le será mas difícil de superar que si vive la misma experiencia a los 30, o si se encuentra solo o con familia.”

Un estudio enfocado al desempleo en jóvenes explica la importancia del trabajo para la identidad y la autoestima. Cuando los jóvenes están desempleados y no encuentran trabajo durante periodos prolongados se daña su salud mental, en particular la influencia de la depresión es mayor.

Uno piensa en el dolor, el enojo y la melancolía que se vive en el duelo. El doctor Ayala profundizó sobre ese estado de ánimo:

Te sientes triste la mayor parte del tiempo, te vuelves introvertido, dejas de disfrutar las fiestas, ya no quieres nada con el mundo; incluso dejas de comer, de dormir bien. Si se trata de un ser querido ves las fotos, lees sus cartas una y otra vez, sueñas con él. Nunca después de la perdida estuvo más presente esa persona como ahora que estas en duelo.”

Hay duelos prolongados que requieren de la intervención de profesionales de la salud mental, ya que pueden conducir a la adicción al alcohol, al cigarro u otro tipo de sustancias con el afán de olvidar las penas, aunque sea por un rato. Inclusive puede ser síntoma de una depresión tal que alimenta el deseo de quitarse la vida.

El investigador Carlos M. Contreras, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, describió el enfoque de las neurociencia:

“Todos experimentamos algún grado de tristeza, de alegría, de preocupación como respuesta normal ante un duelo, el cual se alimenta de las condiciones de salud y de la cultura. Por ejemplo, hay pueblos que expresan alegría ante la muerte. Pero si el duelo rebasa el tiempo y las condiciones propias de la cultura entonces hablamos de una enfermedad del cerebro llamada depresión.”

En estado depresivo, un individuo se siente abatido, negativo, pierde la capacidad de concentrarse, de experimentar placer. Precisamente, el núcleo septal lateral del cerebro está relacionado con la respuesta al placer.

“Ahí es donde nosotros encontramos que los antidepresivos actúan y también algunas hormonas como la progesterona al aumentar la actividad de las neuronas que conforman dicho núcleo”, aclaró el científico.

Él y su grupo de investigación identificaron que la progesterona, una hormona abundante en las mujeres, es un antidepresivo y un ansiolítico que se produce dentro del organismo.

“Los niveles de progesterona aumentan en las mujeres después de la ovulación, por eso se sienten animadas, en estado de bienestar. Sin embargo, si el ovulo no es fecundado y llega la menstruación, la cantidad de esta y otras hormonas descienden, entonces se sienten deprimidas o ansiosas. Las féminas se deprimen más que los hombres por los cambios hormonales, pero el suicidio es mayor en ellos, pues al parecer aunque los varones también producen progesterona, no tienen las cantidades suficientes para contar con esa protección.”

Si bien, este conocimiento sobre la progesterona es una manera de explicar la depresión, se trata de una enfermedad compleja y todavía faltan investigaciones para entenderla y tratarla mejor. Por el momento, la psiquiatría dispone de fármacos que actúan en el cerebro y mejoran el estado de ánimo. En tanto, la psicología alienta al paciente a expresar sus emociones para trabajar en las conductas que las generan.

 

Fuente: UNAMirada a la Ciencia

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