• Viernes 19 de abril de 2019


La piel, más que un órgano

La piel, más que un órgano

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Envuelve y protege; separa y pone en contacto con el entorno. Es el órgano más grande del cuerpo. Por fuera es una zona de apariencias múltiples: lisa, rugosa, clara, oscura, lampiña, velluda… por dentro tiene todo lo necesario para sentir la caricia, el frió, el calor, el ardor… cada centímetro cuadrado de piel contiene unos cinco mil receptores sensitivos.

La piel delata el estado emocional, desde el rubor de la vergüenza hasta el sudor del miedo. Regula la temperatura corporal, protege los músculos, huesos, nervios, vasos sanguíneos y todo lo que hay dentro de un cuerpo. Impide la salida de líquidos y células imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo. Posee glándulas sebáceas, glándulas sudoríparas y células productoras de melalina que le dan distintas tonalidades.

Hasta cuenta con un sistema inmunológico propio constituido principalmente por las células de Langerhans, encargadas de la respuesta de defensa ante la invasión de bacterias y sustancias dañinas. La aparición de una roncha indica la actuación de ese mecanismo protector.

El hombre de bata blanca caminó despacio hacia el interior del laboratorio. Se detuvo frente a un refrigerador, dispuesto a mostrar lo que guardaba dentro. Nada de vegetales ni carnes frías, sólo unas cajas pequeñas y transparentes. Algunas contenían un líquido rojizo y otras una sustancia coagulada, espesa, de color carne.

De pie junto al refrigerador, Andrés Castell sacó una caja: “Aquí está la piel… la que generamos en el laboratorio”

Se trata de piel artificial, obtenida mediante técnicas de ingeniería de tejidos en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Castell, médico dedicado a la investigación, sostiene:

“La idea de generarla surgió de una estancia de investigación que hice en España en 2007, donde aprendí técnicas de ingeniería de tejidos. Este campo es vital y debemos promover su desarrollo en México, ya que abre la posibilidad de restituir tejidos lesionados o que han dejado de funcionar adecuadamente”

Los pedidos de piel artificial son constantes. Los investigadores de la UNAM están en capacidad de satisfacer la demanda de los enfermos, pero el implante debe realizarse con la aprobación y en coordinación con su médico.

“Lo primero es tomar una biopsia, una muestra de piel del paciente de alrededor de un centímetro cuadrado, luego aislamos sus componentes más pequeños: los queratinocitos (las células predominantes de la epidermis, la capa externa de la piel) y los fibroblastos (células que se encuentran en la capa de la piel llamada dermis). Ya que tenemos los queratinocitos y los fibroblastos por separado, los hacemos crecer mediante técnicas de cultivo y añadiéndoles factores de crecimiento” Reitera Castell. “Posteriormente se toman los fibroblastos y se colocan en plasma humano. De tal manera que obtenemos un hidrogel formado de fibrina, una proteína presente en la sangre, donde ponemos los fibroblastos; éstos posteriormente van a producir colágeno, el principal componente de la dermis. El siguiente paso es obtener la epidermis. Para ello tomamos los queratinocitos y los colocamos encima del mismo hidrogel con fibroblastos.”

El producto final es un símil de la dermis y la epidermis, útil para el tratamiento de lesiones cutáneas.

“La ventaja es que proviene del propio paciente; además la pequeña muestra que tomamos del enfermo para la producción inicial es suficiente para generar toda la piel que necesite para recuperarse”

Cuando se trata quemaduras se trasplanta la piel artificial completa: dermis y epidermis. En casos de úlcera de pie diabético el procedimiento cambia. Andrés Castell explica:

“Debido a que este tipo de lesión es muy profunda es imposible implantar todo el producto, ya que el porcentaje de integración es muy bajo. Al principio sólo colocamos la dermis (el hidrogel de fibrina con los fibroblastos). Se realiza un trasplante semanal. La idea es que los mismos fibroblastos que injertamos en la herida generen factores de crecimiento que hacen que el tejido propio del paciente cicatrice más aprisa y entonces sí podamos colocar la piel completa sin dificultad más adelante”

Varios pacientes de hospitales públicos de México han recibido la singular piel, en tanto los doctores Andrés Castell y Miguel Herrera siguen a cargo de la producción sin descuidar las labores de investigación en la Facultad de Medicina.

Fuente: UNAMirada a la Ciencia

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