• Martes 25 de junio de 2019


Exilio español, contribuyó al desarrollo intelectual de México

Exilio español, contribuyó al desarrollo intelectual de México

A 80 años de la llegada a nuestro país de españoles exiliados

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Javier Garciadiego Dantán y Ana Barahona Echeverría, integrantes de la Junta de Gobierno de la UNAM, destacaron que la llegada de intelectuales y científicos a México durante el exilio español contribuyó al desarrollo y avance de áreas como las ciencias sociales, humanidades, genética y botánica.

Raúl Contreras, director de la Facultad de Derecho, indicó que a 80 años de este encuentro “es una oportunidad para tener presente que aun en la noche de totalitarismo, la luz del conocimiento y la razón son faros”.

Fernando Serrano Migallón, profesor de la misma instancia, dijo que el exilio estaba compuesto de todas las ideologías y profesiones, un 10 por ciento de esas 40 mil personas que llegaron eran intelectuales en el más amplio sentido de la palabra; una parte de ellos se sumó a la UNAM y otra similar al IPN.

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Al cumplirse 80 años de la llegada a nuestro país de un grupo de españoles exiliados, Garciadiego y Barahona recordaron el papel de los académicos refugiados que dictaron cátedra en aulas de esta casa de estudios y del IPN.

En mayo de 1939, a bordo del buque Sinaia, llegaron a Veracruz escritores, filósofos, entomólogos, pintores, poetas, académicos, juristas y compositores. Pero un año antes, en 1938, arribaron los primeros refugiados y se fundó la Casa de España (que más tarde se convirtió en El Colegio de México), espacio administrativo que ayudó a decenas a venir a nuestro país, relató Garciadiego.

En 1934 se creó el FCE en respuesta a la crisis económica de 1929 y para preparar a economistas que contribuyeran a paliar los efectos de una crisis financiera en el país; con la presencia de los exiliados se favoreció el incremento de la edición de obras: hasta 1939 eran apenas 29 libros.

A Casa de España llegaron los 12 primeros españoles (1938), antes del barco del exilio (1939), entre ellos el poeta León Felipe; José Moreno Villa, crítico e historiador del arte; el jurista Luis Recaséns. Posteriormente el filósofo José Gaos; el poeta Enrique Díez Canedo; el histólogo Isaac Costero; el historiador Adolfo Salazar; y la filósofa María Zambrano, entre otros, “el elenco era extraordinario”.

También fueron acogidos Eugenio Ímaz, Wenceslao Roces, Ramón Iglesia Parga y Adolfo Álvarez-Buylla.

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Entre 1940 y 1945, ya con el aporte español, el FCE editó 226 libros, lo que representó un crecimiento editorial de 800 por ciento en áreas como política, historia, filosofía y economía.

Los exiliados tuvieron gran influencia en el afianzamiento y expansión de esas disciplinas; el despegue de la investigación biológica en el país tuvo lugar a partir de 1939, con el establecimiento en ese mismo año de la Facultad de Ciencias en la Universidad Nacional, y posteriormente de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Poli, pero también con la llegada de un número nutrido de los mejores investigadores españoles.

La Escuela Nacional de Ciencias Biológicas se benefició con la incorporación de Ignacio Bolívar Urrutia, Cándido Bolívar, Dionisio Peláez y Carlos Velo, así como de los biólogos Manuel Castañeda Agulló, Francisco Giral, Serafina Palma, Adela Barnés y Federico Bonet.

De los exiliados españoles, sólo nueve eran ingenieros agrónomos, entre ellos Adolfo Vázquez, José Andrés de Oteyza y Baringa, y José Andrés de Oteyza y de la Loma.

Fuente: DGCS de la UNAM

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