• Viernes 23 de agosto de 2019


Expertos de la UNAM podrían explicar por qué no ha habido un gran sismo en Guerrero

Expertos de la UNAM podrían explicar por qué no ha habido un gran sismo en Guerrero

Rocas impermeables, la posible razón

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Investigadores de la UNAM podrían explicar por qué no ha sucedido un gran sismo en la brecha de Guerrero.

De acuerdo con expertos del Centro de Geociencias (CGeo) y del Instituto de Geofísica (IGf), la capa de gabro (roca ígnea) en la base de la placa Norteamericana es poco permeable y no permite el paso constante de agua. Entonces, cuando la placa de Cocos entra por debajo de ella libera fluidos que quedan atrapados, lo que genera menor fricción y evita la acumulación de energía

Según registros, desde 1911 no ocurre un sismo de consideración en la Brecha de Guerrero, lo que llevó a los especialistas a estudiar más a fondo esta región, que va de Acapulco a Zihuatanejo.

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“La lógica indica que tarde o temprano habrá uno. Hemos hecho estudios y descubrimos que en el pasado hubo vulcanismo por largo tiempo, mucho más que en el resto de la costa del Pacífico. Cuando presenté los resultados en el Instituto de Geofísica, Allen Husker se interesó y decidimos explorar cuál era la razón de esta coincidencia”, comentó Luca Ferrari, investigador del CGeo de la UNAM, en Juriquilla, Querétaro.

Rocas impermeables, la posible razón

Luego de sus indagaciones, ambos especialistas sugieren que la formación de esta capa de roca entre las placas incrementa la presión de fluidos, pues la capa de gabro en la base de la placa superior (Norteamericana) es poco permeable y no permite el paso constante de agua.

Cuando la placa de Cocos se subduce (entra abajo) a la Norteamericana libera fluidos que quedan atrapados, generando menor fricción, como si se tratara de un lubricante, lo que evita que se acumule la suficiente energía como para que haya un terremoto grande, puntualizó.

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Esto, posiblemente, da lugar a los ‘sismos lentos’ (descubiertos a partir del uso del Sistema de Posicionamiento Global): en lugar de moverse las dos placas en decenas de segundos, el desplazamiento dura de uno a seis meses, por lo que casi no se perciben.

El movimiento de la placa de Cocos hace que la placa que está sobre ella (Norteamericana) se “hinche”, levantándose decenas de centímetros; luego, con el sismo lento regresa el terreno a la normalidad, en un proceso que dura meses.

Para probar esta teoría, y apoyados por investigadores del IGf y del CGeo, se hicieron registros magnetotelúricos: se midieron las corrientes eléctricas de las primeras decenas de kilómetros de la Tierra, lo que permitió ver cuáles zonas eran más conductoras, desde el punto de vista eléctrico, lo cual se asocia a la presencia de fluidos.

En el artículo de Husker, Ferrari y colaboradores se sugiere que ésta podría ser una de las razones por las que hasta ahora no se ha registrado un movimiento sísmico de consideración en la Brecha de Guerrero, pero el modelo necesita comprobarse con más estudios.

Fuente: DGCS de la UNAM

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