• Miércoles 16 de octubre de 2019


La alegría, relacionada con la empatía y el placer

La alegría, relacionada con la empatía y el placer

Liberación neurotransmisores como la dopamina y la serotonina

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Hugo Sánchez, académico de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM afirma que la alegría es cuestión de empatía, de ser sensibles ante lo que le ocurre al otro, pero también tiene que ver con el placer.

Ese sentimiento dice, no es sinónimo de felicidad, pues esta última se relaciona con las expectativas que tenemos en la vida y está determinada por el bienestar, la satisfacción de nuestras necesidades primarias, y eso nos lleva a una sensación de esperanza en el futuro.

Mientras que, explica, la alegría es a corto plazo, está conformada por pequeños episodios de una sensación que nos hace sentir bien. También tiene que ver con la activación de sistemas relacionados con el placer. Eso nos lleva a entender por qué al escuchar música tenemos la sensación de estar contentos.

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En este proceso no sólo se activan regiones del hemisferio derecho del cerebro relacionadas con la entonación y el ritmo, sino que se liberan neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que ayudan a la modulación emocional y permiten tener esa sensación momentánea que nos hace sentir bien.

Además, tener actividades lúdicas permite hacer a un lado la monotonía; establecer ciertos momentos de esparcimiento, en los cuales la atención no se centra en los problemas; permite que aparezcan “chispazos” alegres que a largo plazo conforman la felicidad. También puede ser resultado de situaciones que no son necesariamente felices; por ejemplo,

“Quienes tienen un familiar en etapa terminal y fallece después de haber sufrido mucho puede brindar una sensación de alegría, aunque sea un evento triste, pues permite asumir que ya no sentirá dolor; aquí entra la empatía”.

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Hugo Sánchez refiere que la empatía se relaciona con una parte emocional que se desarrolla en las llamadas “neuronas espejo”, que literalmente nos ayudan a “ponernos en los zapatos del otro”. Nos permiten decodificar su expresión facial, su estructura postural y activar diferentes regiones del cerebro a nivel lingüístico, lo que posibilitan interpretar de manera adecuada su emoción. Eso nos lleva a establecer una relación emocional y saber por lo que pasa la otra persona”.

Aunque no existe una fórmula para estar alegres, sí es posible ser más empáticos como resultado de un proceso terapéutico. Para disfrutar de las actividades cotidianas y evitar caer en situaciones patológicas que nos deterioran emocionalmente, a veces necesitamos la guía de un profesional de la salud mental, aclara el experto.

La alegría, finalizó, es buena para la salud, pero también lo es transitar por el resto de los estados emocionales.

Fuente: DGCS de la UNAM 

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