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Fundación UNAM

Entrevista a Alejandro Carrillo Castro

El doctor Alejandro Carrillo Castro es experto en Administración Pública, ha sido funcionario, diplomático, profesor universitario, conferencista y consultor académico entre muchas actividades. Además, escribió varios libros, obras de teatro y canciones, que a su vez interpreta. Este hombre, que pareciera haber vivido varias vidas por todo lo que hizo y sigue haciendo, está unido desde adolescente a la Máxima Casa de Estudios. Aquí, con humor y claridad en sus ideas, nos cuenta cómo su vida ha estado atravesada por la UNAM.

La tradición y la responsabilidad

El padre de Alejandro Carrillo Castro estudió en la Preparatoria de la Universidad Nacional de México cuando todavía no era autónoma. Y así, el doctor Carrillo fue a la Preparatoria Nacional porque para su padre era impensable que estudiara en cualquier otra a pesar de que su educación anterior había sido en una institución privada.

“En ese entonces, cuando entrabas a la Preparatoria entrabas directamente a la Universidad. Por eso fui a la Preparatoria Nacional Número 1, la más tradicional y la de mayor prestigio.”

“Había una tradición, había ido mi tío que fue uno de los famosos 7 sabios -así les decían en su generación, como a los 7 sabio de Grecia- al que pertenecieron personas muy destacadas de esa generación de mil novecientos veintitantos como Lombardo Toledano, Gómez Morín. Mi tío, Antonio  Castro Leal, incluso fue Rector de la UNAM. Fue el último Rector de la Universidad antes de su Autonomía. Ante la huelga de 1929 cae como rector mi tío y surge la autonomía de la Universidad”.

“Creo que la vida universitaria es uno de los momentos más hermosos que he tenido en la vida, porque yo si estaba muy consciente -mi padre me lo hacía ver- de que era un privilegio el estar entre el 1% de los mexicanos que podían acceder gracias al sistema de educación gratuita pública a los estudios universitarios, por eso yo sí tenía conciencia de que además de un privilegio era  también una responsabilidad.”

“Entonces, desde la entrada misma yo sabía que adquirías un  compromiso con tu país primero para prepararte mejor y un compromiso que adquirías en contraprestación, por decirlo así, a un esfuerzo de varias generaciones de mexicanos que habían inventado ese sistema. Eso me lo decía mi padre tres veces al día.”

“Una de las cosas que le debo a la preparatoria es el ser madrugador. Como tomaba clase de siete de la mañana, me levantaba a las cinco para llegar al Centro. Después tomé siempre clase de siete en la facultad y luego di clases de siete de la mañana durante más de 30 años en la propia Universidad. Y me quedó el hábito, me levanto en automático a las cinco, cinco y cuarto máximo, sin necesidad de despertador.” 

Política estudiantil

“Yo fui presidente de la sociedad de alumnos en mi secundaria, o sea ya había yo participado en la vida político-estudiantil  desde la secundaria. Cuando entré en la preparatoria me propuse no participar en la vida político-estudiantil pero esto me duró 15 días porque ahí en la preparatoria estaba la tradición de que cada grupo, en cada salón de clase, seleccionaba un representante que formaba parte después de una especie de cámara de diputados o de congreso de la preparatoria. Cada preparatoria tenía su congreso, había una Federación de estudiantes universitarios, había un consejo universitario en  el que tenías que acceder también representando a tu escuela.”

“Entonces, como a los 15 días de mi entrada llegó un grupo de jóvenes líderes de la preparatoria diciendo que teníamos que elegir un representante, diciendo que nos convenía que fuera fulano, que ya lo había hecho el año anterior. Y ahí yo, como si me hubiesen puesto un palo en salva en la parte del final de la espalda, me levanté y dije “a ver, a ver, ¿cómo quieren ustedes que nosotros nos sintamos bien representados por uno que reprobó, por uno que ya estuvo aquí? Me parece que eso es un despropósito así que creo que ustedes nos están tomando el pelo, vienen  a tomar ventaja” . Y claro, terminé siendo yo el representante. Me duró muy poquito la voluntad.”

Equidad de género

Este es un tema que el Dr Carrillo trata en sus conferencias y en sus libros. Aquí nos cuenta el origen de su interés en un tema en el que fue pionero porque hasta hace poco tenía una visibilidad restringida.

“La prepa ya en ese entonces, por ser parte de la Universidad, era mixta. Así, los que veníamos de nueve años de estar estudiando en escuela de varones nos enfrentamos por primera vez con una coexistencia de géneros, lo que también fue una enseñanza muy  interesante.”

“A mí, además, me tocaron las primeras elecciones de una sociedad de alumnos  en donde hubo una planilla exclusivamente de mujeres. Empezábamos a tener consciencia de que las compañeras, de que las mujeres  en general, se sentían discriminadas o sentían que tenía que tener una planilla exclusiva y no ya que solo fueran mixtas”

“Ese hecho me marcó, es decir, me hizo reflexionar si eso era correcto, si eso era útil si era justo, no era injusto, etc. Si no hubiera sido por esto posiblemente no hubiera tenido conciencia de cómo se sentían las mujeres.”

La vocación y las maneras de pensar el mundo

“En ese entonces en la Preparatoria Nacional había de entrada dos posibilidades, dos grandes troncos: el tronco de Humanidades o el de Ciencias. Por eso la universidad sigue teniendo dos grandes coordinaciones, la coordinación de humanidades y la de ciencias, que refleja un poco cómo estaba estructurada la educación en esa época. Cuando te decidías por las humanidades ya no tomabas ni matemáticas ni química ni biología, en cambio tomabas materias que hoy se llaman humanísticas, entrabas con lógica, ética, filosofía, etimologías griego-latín, cosa que no tomaban los que iban a ciencias y eso definía muy claramente tu vocación. Normalmente de ahí salíamos los que íbamos a estudiar Derecho, o los que íbamos a estudiar Letras o Filosofía, entonces  no es tanto que conscientemente  hubiera decidido estudiar leyes, pero sí, de alguna manera tenía el ejemplo de mi padre, que había sido abogado.”

Continuará…

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