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Fundación UNAM

Inspiradoras palabras del nuevo presidente de Fundación UNAM

Diciembre 9 de 2013

Señor Rector don José Narro Robles

Señor Don Rafael Moreno Valle, ex presidente de nuestra Fundación

Compañeros Consejeros de la Fundación UNAM

Miembros de la Comunidad Universitaria

Amigos de la UNAM

Señoras y Señores

Es con gran emoción que me dirijo a todos ustedes abrumado por la responsabilidad que ahora asumo como Presidente de la Fundación UNAM.

Sin duda esta designación constituye el mayor privilegio de mi vida y el más grande honor en mi trayectoria.

Todo lo que se asocia a la Universidad, nuestra Universidad, siempre enriquece. Mucho más encabezar esta organización que da cabida, para coadyuvar a nuestra Máxima Casa de Estudios,  a la comunidad universitaria, autoridades, miembros de la academia, alumnos y exalumnos, y a  todos aquellos  que quieran sumarse a las causas de la UNAM y a fortalecer su imagen.

Este es el universo de la Fundación. Universo que se ha ensanchado bajo la conducción comprometida, eficaz y honorable de Rafael Moreno Valle a quien tengo el honor de suceder.

Gracias Rafael por tu entrega generosa a la causa de la UNAM. Como lo indican nuestros Estatutos, siempre tendrás un lugar en nuestra Fundación, tu Fundación, ahora como miembro Honorario junto con los demás expresidentes de nuestra organización.

Gracias al Señor Rector por su confianza y gracias también a quienes, desde el Consejo, se sumaron a este apoyo.

Trabajar con ellos y para ellos en aras de las causas de la Universidad habrá de ser mi más comprometida responsabilidad.

La calidad moral, la trayectoria y el prestigio de quienes integran el Consejo de la Fundación me obliga todavía más a entregarme a esta delicada función.

Son su capacidad y compromiso los que en este esfuerzo colegiado habrán de redundar en los mejores resultados en favor de las causas de la Universidad.

El consejo y los lineamientos del Rector son también esenciales en este desempeño. Mucho los he de agradecer. Es quien mejor conoce los retos y las exigencias de la Universidad así como las capacidades de la Fundación. Continuar armonizando estos esfuerzos será esencial para un buen desempeño.

La presencia de la Fundación, como la Universidad misma, se reconoce en las muchas instancias del quehacer universitario y sus fronteras se ensanchan junto a las de la propia Universidad.

Tan diversas como la composición y las especialidades de los integrantes del Consejo son las labores que ya realiza la Fundación y a cuyo fortalecimiento habremos de dedicar nuestro esfuerzo.

Un programa de becas agresivo que ya rebasa los 30 mil alumnos, programas para la Movilidad Estudiantil que llevan a nuestro estudiantes a beneficiarse del intercambio con otros centros de educación superior. De igual forma, becas para postgrados en el extranjero, en muchos destinos y para variadas especialidades, que habrán de fortalecer la excelencia de nuestros universitarios.

El programa de Neurobiología combina lo mejor del talento universitario con una causa de salud pública y esta acción coexiste con otros muy diversos proyectos para impulsar el desarrollo tecnológico y la innovación.

Un centro de lenguas que prepara para el mundo globalizado de hoy se realiza junto con proyectos acuíferos lo que ilustra el amplio espectro de labores de los que se ocupa la Fundación.

Como corresponde al espíritu de servicio universitario, diversas escuelas realizan obras importantes de apoyo social en diferentes áreas del país que debemos redoblar.

Compartir con la sociedad el fruto del conocimiento  no solo los hace mejores profesionistas sino que forma parte de un deber ético de los universitarios para quienes, con sus contribuciones, hacen posible su educación superior.

Los espacios culturales que ha promovido la Fundación integran el buen aprovechamiento de su patrimonio inmobiliario con exposiciones y actividades que, con creatividad y entusiasmo, ofrecen otro rostro del quehacer universitario. Músicos del mañana se van formando en actividades que promueve nuestra Fundación. Y a ello se suma un gran número de programas académicos. Cuántas cosas SuSeden en las históricas instalaciones de la UNAM.

Llama la atención también la diversidad de aportantes con que cuenta la Fundación. La propia comunidad universitaria, entidades públicas, grandes empresas, miles de aportantes anónimos que, en mayor o menor medida, dotan de recursos a nuestra Fundación.

A veces asociados a programas concretos, en ocasiones sin etiquetar sus recursos a un fin específico, pero siempre de manera generosa, siempre seguros  del buen uso que se les dará a sus aportaciones porque la Fundación ha acreditado esa confianza a través de los años.

Es mucho lo que se puede hacer. Hay que potenciar esta vinculación entre la gente para que se cobre conciencia de que apoyar a la Universidad es darle mejores cimientos al país.

Es la educación el pilar de nuestro futuro. Ahí se genera el conocimiento, la vanguardia tecnológica, la innovación, la competitividad, el mejor empleo y las mejores expectativas para los años por venir.

Ahí es donde hay que encontrar la verdadera vocación universitaria: en lograr que nuestra formación haga que cada universitario encuentre para sí y para la sociedad a la que se debe un horizonte de mayor justicia y bienestar para todos.

Que al igual que para la universidad, unidad en la diversidad, México pueda ser una patria generosa para todos. Que dejemos atrás la lacerante desigualdad y pobreza que no hemos podido superar y que podamos compartir juntos el diseño y el horizonte común de grandeza que nos convoca.

Nuestra Universidad es un camino para ese propósito. Que la Fundación contribuya a abrir sus puertas a quienquiera que desee superarse nos permite estimular la inclusión social y dotar de instrumentos a nuestros jóvenes para forjarse mejores oportunidades.

Cuánto le debe México a la Universidad. Cuánto le debe la Universidad a México. Qué bueno sería cobrar conciencia de su dimensión, de su importancia e influencia en el quehacer nacional.

Por sí sola, la población universitaria, con más de 330 mil alumnos ya es un conglomerado relevante.

Al irlos formando, los hacemos, de modo imperceptible, cada día mejores.

Con sus cerca de 40 mil maestros, se integra el mejor acervo de la inteligencia nacional en las más diversas ramas.

La riqueza de sus programas de estudio a todos los niveles, con los más diversos programas de especialización, son fuente inagotable de oportunidades para el estudio y la superación.

Sus programas de investigación, la eminencia de los especialistas en todas las ramas hacen del talento universitario uno de los más valiosos patrimonios del país.

Aún en nuestros recorridos cotidianos es difícil no pasar por un recinto universitario que nos deslumbre por su belleza.

A cuántos de quienes tratamos, al mencionarlos por su título, estamos evocando el que precisamente les confirió nuestra Universidad.

Y si a eso le sumamos la gran presencia de nuestros egresados en todo el país y aún fuera de nuestras fronteras, nos daremos cuenta que nada compara con este formidable acervo.

Muchos de los mejores hombres del país, los Premios Nobel incluidos, se formaron en nuestras aulas.

A rodos ellos queremos convocar a sumarse a la tarea de la Fundación.

Que seamos capaces de enlazar lo que han recibido de la UNAM con lo que pueden ofrecerle para que otros, igual que ellos en su tiempo,  encuentren mayores facilidades en este mundo más complejo y global en el pronto deberán insertarse.

Quisiera, para concluir, hacer un recuerdo personal. Entré a la Universidad a principios de 1961. Me acuerdo muy bien, y seguramente ustedes también, porque fue motivo de orgullo, mi número de cuenta. A lo mejor no me sé el teléfono de mis hijos, pero ese número no se me olvida y estoy seguro que a ustedes tampoco. Es el 6100233.

Y justo en mi primera clase, Teoría Económica, el Maestro Mario Ramón Beteta, nos dijo que aprovecháramos bien esta oportunidad. Que solo uno de cada 100 jóvenes mexicanos –era la cifra en esa época- podía acceder a la educación superior.

Ese comentario me tocó. En muchas ocasiones, cuando enfrentaba mayores dificultades por los estudios tuve presente ese comentario que me obligaba a superarlas.

Pues este privilegio es todavía mayor. Cuántos universitarios quisieran tener esta oportunidad que ustedes ahora me brindan.

Agradezco por todo ello esta designación con la que se me ha distinguido. Habré de aportar mi mejor esfuerzo para corresponder a esa confianza.

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