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Fragancias, clave en la polinización por insectos

Se estima que el 90% de las plantas con flores necesitan de animales para llevar a cabo el proceso de polinización, así como para atraer a los polinizadores, la mayoría de ellos insectos (principalmente abejas). Para lograrlo, su principal estrategia es la producción de aromas.

Las plantas generan en casi todos sus tejidos diferentes olores. En las flores, el estigma e incluso el polen, pueden producir dichas fragancias. Una  vez que llegan a los tejidos de las flores, los aromas se volatizan muy rápido. Ya en el ambiente, se van dispersando lentamente, así lo explicó Rocío Santos Gally, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM.

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De acuerdo con la experta, todos los tejidos de la planta generan aromas; algunos son clave para la polinización y otros sirven como defensa.

Según a su composición, el aroma de una hoja no es igual al de los pétalos. Las flores suelen tener fragancias más dulces.

Santos Gally  destaca que la mayoría de los polinizadores son insectos y, casi todos, desarrollan antenas para detectar químicos en su entorno. Por ejemplo, la polilla nocturna puede detectar el aroma de las flores de toloache (Datura stramonium) a una distancia de 10 kilómetros.

Otro tipo de aroma es el fétido. Este suele atraer a las moscas que confundidas, entran en las flores.

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Es así que los aromas son fundamentales, incluso en la evolución de las plantas, pues “ayudan mucho a que no haya transferencias de polen entre flores de diferentes especies”, menciona la investigadora de la UNAM.

De esta forma, algunas plantas tienen polinizadores específicos que son atraídos por los aromas de esa particular especie; y así no se mezclan el polen de una u otra especie vegetal.

Fuente: Gaceta UNAM

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