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Fundación UNAM

Diego Rivera y su huella por la UNAM

Diego Rivera, destacado muralista mexicano, famoso por plasmar obras de alto contenido social en edificios público; y la UNAM fue un lugar emblemático para dejar huella con su arte.

“La Universidad, la Familia y el Deporte en México”, obra que Rivera definió como la realización más importante de su vida, simplemente porque a sus posibilidades individuales de invención y construcción, se sumó el trabajo de 70 obreros, albañiles y canteros; así como de 12 pintores y arquitectos.

En esta obra se encuentra en el Estado Olímpico de CU y en ella está plasmada una de las máximas insignias universitarias: el águila y el cóndor, cuyas alas protegen a un grupo de atletas y deportistas. Al centro, una niña tiene una paloma entre sus brazos; en la parte baja surge la serpiente emplumada, símbolo terrenal del México antiguo.

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En los extremos del escudo aparecen dos figuras, un atleta masculino a la izquierda y a la derecha una deportista femenina, encienden la antorcha del fuego olímpico. Finalmente en la parte inferior se encuentra la representación de Quetzalcóatl con incrustaciones de mazorcas de maíz. Los grabados son en neopreno sobre muro de concreto.

El proyecto original de Diego Rivera consistía en la construcción de un gran relieve que comprendería toda la fachada a lo largo del talud perimetral del estadio abordando un tema nacionalista que simbolizara la patria; la historia del deporte desde el mundo prehispánico hasta el contemporáneo y enlazados por la Universidad, la paz y la familia. Sin embargo, sólo quedó terminada la parte central del lado oriente.

Rivera también plasmó en un muro del palco del rector en el Estadio Olímpico Universitario el símbolo de la fundación México Tenochtitlán que es el águila devorando una serpiente sobre un nopal nacido de una figura humana acostada. Este dibujo está inspirado en el relieve mexica en piedra del Teocali. En la parte inferior derecha se aprecian fechas del calendario azteca coo elementos decorativos.

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La Creación”, es una obra que pintó en San Idelfonso, y en la cual surge la figura del hombre, con los brazos abiertos en cruz. La flora y la fauna fueron producto de las observaciones del artista durante un viaje que había realizado por el istmo de Tehuantepec. En la parte central superior del mural un semicírculo azul simboliza la energía primaria que es proyectada en tres direcciones. Los paños laterales corresponden al hombre y a la mujer, desnudos y sentados.

Las figuras del lado derecho personifican la fábula; el conocimiento, con manto azul y oro; la poesía erótica. Sobre este grupo se encuentra la tragedia, con el rostro cubierto con una máscara teatral. Las figuras de pie con halos dorados representan a las cuatro virtudes cardinales: la prudencia; la justicia, la fortaleza y la continencia.

En el paño izquierdo aparece la música cubierta con una piel de oveja y tocando una doble flauta. En segundo plano se encuentran las tres virtudes teologales: la caridad, la esperanza y la fe. Sobre los paños se encuentran dos figuras aladas sentadas sobre nubes: la ciencia y la sabiduría.

Fuente: Cultura UNAM