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Fundación UNAM

La transformación de la estructura familiar

Aunque por mucho tiempo los núcleos familiares tuvieron una rígida estructura, el tiempo ha hecho que éstas vayan cambiando, sin embargo muchas de ellas aún no son tan aceptadas socialmente, señaló Norma Cruz Maldonado, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), por el Día Internacional de las Familias.

Para los mexicanos la familia es la primera red de apoyo en cualquier momento, una imagen que fácilmente se ha podido ilustrar en esta pandemia, donde si un integrante resultaba contagiado, siempre había otro a su cuidado.

Hoy, a diferencia de tiempos anteriores, las familias se integran por más allá de las relaciones de parentesco, basta con un lazo afectivo fuerte para poder considerar a otro como “familia”. En el caso de México, las familias se caracterizaban por estar conformadas por padre, madre e hijos, sin embargo esta estructura se ha roto cambiando así las dinámicas dentro de los hogares, según demostró el Censo de Población y Vivienda 2020.

Estas células básicas de la sociedad que cohabitaban en una misma vivienda se están transformando gracias a fenómenos sociales como la disminución de la mortalidad infantil, la caída de la fecundidad, el envejecimiento de la población, la inclusión de las mujeres en el mercado laboral, el incremento  de la esperanza de vida, el aumento de los niveles de escolaridad, entre otros.

Actualmente hay personas que comparten un espacio sin necesidad de tener un parentesco, pero sí compartiendo lazos afectivos y responsabilidades en las labores domésticas, en muchos casos conocidas como familias corresidentes (con migrantes nacionales o extranjeros), o roomies, que básicamente comparte vivienda, mencionó Cruz Maldonado.

Dichos cambios pudieron ser observados gracias al Censo 2020, en el cual se detectó que 87 de cada 100 hogares en México son familiares, el resto tiene una estructura distinta; 71% son conformados por mamá, papá e hijos, padre o madre con hijo, o parejas sin hijos; en el 28% viven otros integrantes de la misma familia; y el 1% restante está constituido por un grupo nuclear o ampliado y al menos una persona sin parentesco.

En cuanto a los hogares no familiares, de cada 100, 95 son integrados por una sola persona, mientras 5 son corresidentes (sin relaciones de parentesco) y roomies.

Otro cambio notable fue el aumento de viviendas con mujeres cabeza de familia; en 2010 el Censo registró que 25 de cada 100 viviendas estaba compuesto por madres solteras solas o con hijos, sin embargo en el 2020 se encontraron que ya son 33 de cada 100 hogares los que están en esta misma situación.

Aunque también hay papás solteros, los estudios realizados por la ENTS han identificado que -a diferencia de las mujeres en esta situación que mantienen sus hogares solas en todos los aspectos-, muchos de ellos cuentan con una red de apoyo conformada por las mujeres a su alrededor, la cual permite que ellos sigan con su rol de proveedor mientras ésta contribuye a las labores del hogar y crianza de los niños.

Muchos de estos datos pueden reflejar el contexto geográfico, cultural y económico, y es por ello que no todas las entidades tienen las mismas tendencias, por ejemplo, mientras en Ciudad de México predominan los hogares no familiares, en Chiapas la mayoría de los hogares son familiares y con mayor número de integrantes.

El Censo 2020 confirmó que la célula básica de la sociedad se ha ido reduciendo con el paso de los años. Actualmente los hombres y mujeres prefieren sólo cohabitar sin la necesidad de casarse; además, tanto las oportunidades laborales, escolares, así como las situaciones económicas y ambientales también han hecho que el promedio de hijos sea sólo de dos.

Esto también está ocasionando que la pirámide de población esté cambiando. Ahora, la población infantil disminuye, incluso, el 50% de la población es mayor de 29 años, lo cual obligará la adopción de políticas públicas, ya que con el tiempo habrá menos integrantes de la familia para cuidar a un enfermo, aclaró la especialista.

Aunque muchos de estos cambios siguen teniendo un rechazo social, las leyes ya regulan formas de convivencia que antes eran ignoradas, como es el caso de las parejas homosexuales, que en varias entidades ya pueden casarse y adoptar hijos, o bien, el caso de la inseminación artificial, que permite que las personas procreen sin la necesidad de tener una pareja.

Es importante entender que estas situaciones siempre han existido, y aunque no sean muchas veces consideradas, existen. En un futuro habrá mayor diversificación, por lo que es importante promover la toleración, comprensión y aceptación a los nuevos esquemas, concluyó Norma Cruz.

FUENTE: GACETA UNAM

One thought

  1. Este tema es muy importante, ya que la conformación como las relaciones familiares se modifican drásticamente y se requiere de un concientización de las partes que la integran en cuanto a su papel y responsabilidad para que el círculo familiar alcance la paz y felicidad que es ideal.

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