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Fundación UNAM

Murciélagos, una especie necesaria

Cuando escuchamos hablar de murciélagos, muchos nos imaginamos a los vampiros inspirados por la novela de Bram Stoker, Drácula. Su influencia en la cultura hizo creer que estos son la representación animal de un vampiro y que beben sangre de humanos; sin embargo, casi todas las especies de este pequeño vertebrado no le causarían daño a las personas, al contrario, son uno de los mamíferos más nobles.

Los murciélagos se encuentran entre los animales más castigados por nosotros, ya sea por su aspecto o por los mitos que existen sobre ellos, pero en realidad brindan muchos beneficios.

“Viven en todos los ecosistemas y en México hay un total de 138 variedades, más o menos el 11% de los murciélagos de todo el mundo. Dentro de ese inmenso grupo hay los que se alimentan de néctar y polen, fruta, insectos, peces, mamíferos y aves pequeñas. Hay tres especies que se alimentan de sangre, de ahí su imagen negativa, sin embargo, son la minoría”, explica el Dr. Rodrigo Medellín investigador del Instituto de Ecología de la UNAM.

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Pocas veces nos hemos puesto a pensar que sería de nosotros sin las frutas que comemos todos los días durante el desayuno, las blusas de algodón que forman nuestro ajuar o el tequila que acompaña nuestras comidas en familia. Todos esos productos los obtenemos gracias a los murciélagos; estos animales llevan a cabo tres funciones ambientales de las cuales nos favorecemos los humanos.

“Un primer beneficio es el control de insectos. Tres cuartas partes de los murciélagos que existen en el mundo son insectívoros y esto ayuda al control de plagas agrícolas, ya que aunque son pequeños, en grupo consumen toneladas de insectos cada noche. Si ellos no las comieran, estaríamos llenos de bichos que arruinarían las cosechas de maíz, algodón o chile”, agrega el investigador Rodrigo Medellín.

Un segundo factor ambiental es la dispersión de semillas. Hay murciélagos que se alimentan de frutas como el chicozapote, la guayaba, el higo y la pitaya; este tipo de frutas tropicales existen gracias a la propagación de semillas que llevan a cabo los murciélagos desde hace millones de años.

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El tercer aporte consiste en la polinización. Un ejemplo son los agaves con los que se puede hacer nuestro delicioso tequila. Se necesita del murciélago que se alimenta del néctar y polen de las flores, ya que al polinizar el agave asegura su diversidad genética, y disminuye su vulnerabilidad ante plagas y enfermedades. Así que ya sabes, con el próximo tequila que te tomes, brinda por el murciélago, pues gracias a él lo podemos disfrutar.

Fauna Urbana. Los murciélagos conviven con los capitalinos

Aunque muchas veces no los vemos, la Ciudad de México alberga a este animal nocturno. Contrario a lo que podría pensarse, el DF es un hábitat amable con los murciélagos; de hecho de las 138 especies que hay en todo el país, 19 están en la metrópoli, más que en Estados Unidos y Canadá, señaló el especialista.

“Los murciélagos se han adaptado a las condiciones del ser humano en la urbe, tanto que es posible observarlos en los parques o explanadas donde hay lámparas de luz blanca, ya que estas atraen a los insectos y por ende a su principal depredador”, concluye el Dr. Medellín.

La mayoría de los murciélagos que podemos ver volando por la ciudad es migratoria, y está aquí de marzo a octubre que es el mes en el cual estos mamíferos empiezan a prepararse para su hibernación.

La recomendación es que si se encuentran con este tipo de fauna no los ataquen, pues no representan ningún peligro.

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En todas partes

Dónde están

Los murciélagos viven en todos los ecosistemas del mundo, la mayoría habita cuevas y cavernas.  El único lugar donde no hay es en los casquetes polares.

Lugar ideal para vivir

México tiene murciélagos en todos sus ecosistemas, desde Ensenada hasta Mérida. Por su riqueza natural es uno de los países con mayor número de especies.

En la cultura maya

Los mayas tenían en su calendario un mes denominado zotz que en maya significa murciélago y era el periodo de las cosechas o abundancia, pues se creía que este animal ayudaba al cultivo.

Autor: Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM