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Fundación UNAM

UNAM participa en hallazgo de galaxias fantasma

Investigadores del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM participaron en el hallazgo de galaxias fantasma, que se logró a través del proyecto Otelo del Gran Telescopio Canarias (GTC), España.

Se trata de la detección de 11 mil objetos, muchos de ellos galaxias fantasma, es decir, que sus estrellas no emiten suficiente luz para ser registradas con otros instrumentos, por lo que habían permanecido ocultas. Su descubrimiento permite entender de mejor manera la formación y evolución de esos conjuntos de estrellas.

Eso fue posible con la utilización de Osiris (Optical System for Imaging and low-Intermediate-Resolution Integrated Spectroscopy), en el GTC, instrumento en cuya concepción, diseño y construcción, el Instituto de Astronomía tuvo una contribución relevante.

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Jesús González, director del IA e integrante original del equipo Osiris y del proyecto Otelo (Osiris Tunable Emission Line Object survey), explicó que los resultados son únicos porque se obtuvieron con el telescopio más grande y potente en su tipo, ópticoinfrarrojo, que consta de un espejo primario de 10.4 metros de diámetro, instalado en la isla española de La Palma.

Y por último, porque el equipo de Osiris aportó el tiempo de observación suficiente para lograr un catastro único y, hasta ahora, el más completo. José Antonio de Diego, investigador del IA, señaló que es difícil saber cuántas de las galaxias detectadas no se habían visto antes.

Para realizarlo, científicos de diversos países, encabezados por el IA y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), escudriñaron una ventana de observación equivalente a una treceava parte de la Luna llena, en una zona que ha sido vista por otros telescopios para complementar la información y “saber qué tipo de objetos tenemos”.

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Así, después de años de observaciones en el telescopio y de análisis de datos, viene la interpretación. De Diego, por ejemplo, actualmente trabaja en la aplicación de redes neuronales para la clasificación de las galaxias.

Para ello usa los colores de esos objetos. Algunos tienen desplazamientos al rojo en razón de la distancia a la que se ubican. Con información de fotometría en diferentes bandas, de perfiles de luminosidad, no sólo de Osiris sino también de catálogos correlacionados, “intentamos que la red neuronal aprenda a distinguir las galaxias”. Los resultados son alentadores.

Fuente: Gaceta UNAM 

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