Violencia de género, capaz de naturalizar las desigualdades
La violencia de género se expresa de muchas maneras y da origen a otros tipos de violencia, mismos que no siempre son reconocidos como tales pero que naturalizan la desigualdad, así lo advierte Marta Ferreyra, titular de la Unidad de Género de la Coordinación de Difusión de Cultura de la UNAM.
Para la universitaria se trata de una suma de violencias que sufren las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Acciones que van desde un lenguaje que las invisibiliza; las dificultades para acceder a la ciencia, la política o la cultura; el hostigamiento sexual, el acoso laboral; el nulo interés en la educación de las niñas o los salarios inferiores, entre muchas otras, forman parte de esta violencia que no se reconoce como tal.
La también profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales explica que toda violencia es un obstáculo para la realización humana ya que puede modificar proyectos o sueños. En el caso de las mujeres, puede llegar a ser tan constante que forma mensajes sobre su identidad, sobre su futuro e incluso, sobre su relación con los hombres. Es decir, la violencia es capaz de modelar sus propios pensamientos. “Esa violencia aprendida se convertirá, muy posiblemente, en parte importante de la manera de mirarse a sí misma y su relación el mundo”.
Ferreyra señala que es la cosificación (el acto de convertir en objeto a un ser vivo) y la atribución cultural de roles y jerarquías, las que devalúan a las mujeres y las transforman en actores secundarios de sus vidas.
Para la experta de la UNAM, para generar un cambio en todas estas violencias, es necesario cuestionar y transformar la cultura opresiva en que las personas, hombres y mujeres, han sido moldeados.
Fuente: Gaceta UNAM






