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Fundación UNAM

Brenda Patricia Álvarez Romero

Mi universidad como base y fuente de apoyo

Me llamo Brenda Patricia Álvarez Romero. Soy Ingeniera Geóloga, ex alumna de la UNAM, egresada de la Facultad de Ingeniería hace casi ya dos años y es un honor que me hayan escogido para compartirles un poco de lo que viví en esta maravillosa casa de estudios por casi seis años.

Empezaré por algo que creo que todos los universitarios hemos sentido en algún momento, sin importar la carrera que escogimos. Haber estudiado en la mejor universidad del país conlleva    un sinfín de emociones y sentimientos que no son tan fáciles de expresar en palabras; es un sentimiento de orgullo porque es una de las 100 mejores universidades del mundo,   considerando su trabajo académico y científico. Es felicidad por las sonrisas y alegrías que me dieron mis amigos; miedo por cada vez que pensé que no podría con alguna materia;  satisfacción por los retos superados; gratitud porque recuerdo mi vida universitaria como una de mis mejores etapas en la vida. Agradecimiento en especial para mis profesores por ser una   guía, por todas las enseñanzas, paciencia y tiempo que invirtieron en mi formación y   compromiso con mi Facultad. Nido de muchos profesionistas que, como yo, eligieron una extraordinaria carrera y que con mucho orgullo, respeto y cariño represento. En fin, es un conjunto de vivencias y enseñanzas que te marcan para siempre y te forman como persona.

 Podría hablar de mil maravillas que tiene mi universidad, pero me voy a enfocar en aplaudir la labor que tiene la UNAM, en conjunto con Fundación UNAM, para apoyar a jóvenes mexicanos   a cumplir sus sueños de terminar una carrera, ofreciendo diversos apoyos a compañeros de   bajo rendimiento, excelencia académica y escasos recursos.

Además de impulsar a jóvenes a involucrarse en el ámbito de la investigación, abriendo convocatorias anualmente donde se escogen los mejores proyectos de investigación científica. Por fortuna, hace unos meses gané   el Premio BAL-UNAM Ciencias de la Tierra 2017 a nivel licenciatura y agradezco a ambas instituciones por promover estas convocatorias que impulsan a los universitarios a desarrollarse profesionalmente y a involucrarse en áreas de investigación. Claramente recibí con mucha  ilusión este reconocimiento por su significado. Desde hace más de seis años que empecé a navegar en la aventura de la geología, he pasado momentos difíciles, de mucha presión y esfuerzo; sin embargo, no me he arrepentido en ningún momento. Recuerdo cuando en mi primera entrevista de trabajo me preguntaron: “¿Por qué estudiaste geología?”. En ese   momento me quedé en silencio unos instantes; yo quería impresionar al jefe con mi respuesta, pero la verdad es muy sencilla: no quería pasar el resto de mi vida en una oficina, así que me dirigí a la feria de carreras que organiza la UNAM en busca de algo que pudiera apasionarme.   El módulo de Ingeniería Geológica era el único vacío y la persona que atendía se la pasó contándome historias de las prácticas de campo (eran toda una aventura) y me enseñó rocas y minerales que parecían de otro mundo. Así de sencilla fue mi elección; quería una carrera en la cual pudiera pasear, acampar, escalar y comer sentada bajo un árbol a la orilla de un río.

Siendo honesta, esta expectativa inicial se cumplió de cierta manera; actualmente sí paso más de la mitad de mi día en campo, pero no caminando bajo el sol ni cruzando ríos, acampando o comiendo debajo de un árbol, por el contrario, me la paso casi 700 metros bajo tierra, cruzando canales de lodo, escalando rezaga, cuidándome de rocas abiertas y encontrando minerales de película. Fue mi gusto en especial por los yacimientos minerales el que me motivó a buscar un proyecto de tesis que me involucrara personalmente lo más posible con el ámbito minero, y tocando puertas en el Instituto de Geología y Geofísica lo encontré. Hacer mi proyecto de tesis, además de abrirme las puertas en el campo de la minería, me involucró en la investigación; aprendí a usar microsonda electrónica, espectrómetros de masas y difracción por rayos X, algo que ya había visto en la teoría, pero manejar esta clase de equipos cambia totalmente la percepción de las cosas.

Ahora puedo decir que me encuentro orgullosa por todo lo que he logrado; cada decisión que he tomado ha cambiado por completo mi vida. Sé que este camino no ha sido fácil; tantas noches de desvelos, preocupaciones, estrés, y todo para darme cuenta que sólo es el inicio, que cada día que trabajo se aprende algo nuevo, cada gota de sudor puesta en cada materia, trabajo y mi proyecto de tesis ha valido tanto la pena, porque encontré una profesión que me apasiona y no deja de sorprenderme.

Estoy segura que para que el país pueda seguir creciendo, México debe basarse en su capacidad de alcanzar mejores niveles de desarrollo tecnológico, innovación e investigación, donde resulta clave la vinculación entre la empresa y las universidades. Agradezco que en su momento mi director de tesis, el Dr. Augusto Rodríguez Díaz, se haya preocupado por estar en comunicación con algunas empresas mineras y así poder brindar a los alumnos proyectos útiles para ambas partes. Ahora que me encuentro del otro lado, trabajando en una de estas compañías, sigo en contacto con mis profesores y compañeros apoyándolos y abriéndoles las puertas siempre que puedo, dando visitas guiadas, consiguiendo estancias, e incluso, se está realizando un proyecto más de investigación.

Por último, me gustaría que estas palabras sirvieran para motivar a jóvenes que se encuentran indecisos de continuar estudiando a cumplir sus sueños para desarrollarse en lo que más les guste, siempre buscando superarse. Sin duda, haber ganado este premio me motivó a  continuar creciendo profesionalmente. La UNAM te brinda todo el apoyo para que puedas alcanzar tus metas, siempre hay puertas abiertas, sólo es cuestión de esfuerzo y decisión.

Estudiar en la UNAM no es sólo pertenecer a la mejor universidad de México, es vivir en un  lugar mágico lleno de cultura cuya misión es formar a los mejores profesionistas a nivel mundial mejorando la calidad de sus instituciones y personal.

1er lugar Licenciatura-Premio BAL-UNAM Ciencias de la Tierra 2017