José de Jesús García Trejo
La UNAM: mi Alma Mater y lugar de trabajo
La labor de Fundación UNAM desde 1993 es no sólo importante, sino esencial para evitar que estudiantes de escasos recursos caigan en la deserción de sus carreras en esta era de globalización, al igual que para la difusión de la cultura, la ciencia y la tecnología. De haber existido en mis tiempos, hubiera solicitado el apoyo de esta organización, dado que mi presupuesto familiar era muy reducido.
Mi historia en la UNAM comenzó el día que recibí, en la casa de mis padres, un pequeño sobre con mi aceptación como alumno del bachillerato en la UNAM, específicamente en el Colegio de Ciencias y Humanidades Oriente (CCH Oriente), en 1985. Más tarde, ingresé a la licenciatura en Investigación Biomédica Básica (LIBB) como continuación de mi vocación por las ciencias biológicas y experimentales. Dado que la LIBB es de tiempo completo, tenía el dilema de si debía o no salirme de la carrera y trabajar para generar ingresos familiares, pero por fortuna dos de mis herman@s me apoyaron en lo económico y me permitieron seguir mis estudios sin verme obligado a buscar un empleo. La educación superior la pude concluir con una beca que conseguí en los últimos semestres. La opción de Fundación UNAM no existía en ese momento.
Luego, mis estudios de posgrado, maestría y doctorado en IBB, con los Dres. Marietta Tuena Sangri, y Armando Gómez Puyou, fueron posibles gracias a las becas-crédito del entonces CONACyT. Después de un postdoctorado en Bioenergética y Biología Molecular en la University of Oregon, EE. UU., con el Dr. Roderick A. Capaldi, y mi repatriación a un instituto de salud, busqué integrarme a la UNAM. Con el tiempo y por mi currículum, logré entrar a trabajar a la Facultad de Química de la Universidad desde el 2006 a la fecha. Pude haberme quedado en EE. UU. a laborar, pero afortunadamente preferí regresar a mi país para participar en la formación de nuestr@s jóvenes alumn@s como profesor-investigador de la UNAM.
Soy Puma de corazón y por convicción, por haberme instruido desde el CCH en la Máxima Casa de Estudios y por ser ésta la institución que me ha permitido desempeñarme en la frontera de la bioenergética general y la estructura, regulación y evolución de las ATP sintasas bacterianas y mitocondriales, así como de otras enzimas y proteínas. Nuestra Alma Mater me concedió formarme en laboratorios de primer nivel, lo que me afianzó una sólida educación en bioquímica y bioenergética.
Mi gratitud y compromiso con la UNAM son totales, expresados como un vínculo académico de mutua reciprocidad. Mi laboratorio es un segundo hogar invaluable para mí, el cual agradezco 100% a esta institución. Por ende, mis descubrimientos, publicaciones nacionales e internacionales, patentes y estudiantes formados dentro y fuera de mi laboratorio, así como mi desempeño en la difusión son gracias a y para la Universidad de la Nación, para nuestro país y para el mundo. Además, la UNAM es la única fuente de apoyo económico para mis investigaciones desde hace muchos años.
Por todo esto, mi agradecimiento hacia la Máxima Casa de Estudios está intrínseco en mi fuerte trabajo docente y de investigación en la frontera en ciencia básica y aplicada, y en la formación de mis estudiantes. Gracias UNAM por todo, y espero seguir retribuyendo lo que nos das a l@s investigador@s y a l@s alumn@s, que son el futuro de nuestro país.
Profesor e investigador titular C de tiempo completo de la Facultad de Química, UNAM
Fuente: www.eluniversal.com.mx





