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Luis Alberto Ramírez Flores

La UNAM, el mezcal y la Ingeniería Química

Soy ingeniero químico egresado de la Facultad de Química de la UNAM, nativo de la Ciudad de México y el mayor de dos hijos de padres trabajadores y entregados a su familia.

En la adolescencia, supe de la UNAM cuando escuchaba entre mis amigos de secundaria lo popular que era la Prepa 7. En mi primer día de clases ahí, al cruzar el patio principal, noté a mi lado izquierdo que, pintadas en los muros superiores del auditorio, se encontraban las imágenes de Marx, Engels y el símbolo de la hoz y el martillo. No pude evitar sonreír y sentirme identificado con lo que en ese momento cuadró a la perfección con mis ideales y sueños de juventud. Mi transcurso por la Prepa 7 estuvo lleno de dicha, risas, muchas amistades y algunos malos ratos, que no fueron tantos, pues aquellos amigos lograban siempre mitigar muchos malestares de los que ahora recordamos con cariño junto a mil locuras de aquellos días.

Fue en esta etapa de mi vida que, gracias a los profesores con quienes aprendí cosas nuevas, creció mi gusto por la filosofía, la música, la historia y la literatura. Pero como siempre he seguido mis inquietudes, decidí aprovechar la oportunidad que me brindó la UNAM y estudiar la carrera de Ingeniería Química para entender el porqué, cuando era niño, me intrigaba el hecho de que al mezclar en mis manos la espuma de jabón con alcohol, esta se deshacía y sentía calor. También me motivaron las historias que mi tío y mi padre contaban acerca de las máquinas que reparaban y los procesos que conocieron en su trabajo.

Jamás olvidaré mi primer día en la Facultad de Química, me equivoqué de salón, llegué tarde a mi primera clase y conocí a una de las mejores personas con quien todavía mantengo una amistad valiosa. Cuando platico de la Facultad, llegan a mi memoria los nombres de mis profesores: José María Saiz, Roberto Enríquez, Carlos Hernández, Carlos Álvarez, Alejandro Anaya, Jorge Martínez y Graciela Martínez, quienes son personas increíbles por su gran humanidad, conocimiento y consejos que hoy en día son valiosos para mí.

La Facultad de Química, así como la carrera de Ingeniería Química, ha llenado mi vida de satisfacción y estoy contento por la decisión que tomé aquel día en la prepa. Estoy feliz por las oportunidades que me ha brindado la UNAM, entre ellas, la de estudiar una de las carreras más bellas e importantes para el desarrollo tecnológico y social de nuestro país.

Mi tesis, Plan de negocio para una planta de mezcal artesanal, es un proyecto que busca aprovechar las propuestas de adaptación e innovación tecnológica junto con los beneficios geográficos, logísticos y económicos que brinda el estado de Oaxaca. El objetivo es emprender un nuevo negocio que estimule el crecimiento económico y social de la comunidad mezcalera en Tlacolula de Matamoros. Todo esto, inició como un planteamiento para la clase de Ingeniería Económica con el profesor Carlos Hernández y se reforzó como un proyecto de vida gracias al apoyo de FUNAM. Actualmente, tengo como aspiraciones comenzar un posgrado y generar aportaciones en el área de la Ingeniería Química.

Finalmente, agradezco los esfuerzos que FUNAM realiza por medio de becas, premios y distinciones para que nuestra comunidad universitaria crezca y pueda cristalizar sus sueños tal y como ha sido mi caso, pues tengo el privilegio de pertenecer a este grupo gracias a ellos.

Ganador del Premio Educación Financiera Fundación UNAM-BBVA 2021, 2a edición

Fuente: www.eluniversal.com.mx

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