¿Regresaste de vacaciones con más cansancio? Puede ser burnout
México es uno de los países que menos días de vacaciones tiene, comenta la investigadora
de la Facultad de Psicología de la UNAM, Erika Villavicencio. Esta situación, aunada a una
cultura laboral que propicia el colapso físico-emocional, se ha convertido en un problema
de salud pública. Lo que es peor: con frecuencia, después de tomar vacaciones, las
personas regresan más cansadas al trabajo.
Para Thea Gallagher, psicóloga clínica y profesora de NYU Langone Health, pasar del
trabajo intenso a la inactividad para luego volver directamente al trabajo puede resultar
abrumador, por lo que recomienda tomar un día de descanso antes de volver al trabajo, si
es posible, para que la transición sea menos brusca.
Un estudio publicado en el Journal of Happiness Studies señala que debido a que se
necesita tiempo para relajarse tras un periodo de trabajo estresante y aclimatarse a las
vacaciones, hacen falta ocho días más de éstas para que se perciban plenamente los
beneficios del descanso.
Para Erika Villavicencio, un periodo vacacional en el cual se logra reposo pleno puede ser
de más de tres días, si la gente se desentiende de lo laboral. En este tiempo se pueden
planear actividades que produzcan bienestar y placer.
75% de los mexicanos con burnout
Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) indican que al menos el 75% de los
mexicanos padecen burnout o estrés laboral, superando los niveles de China (73%) y
Estados Unidos (59%).
Ingrid Vargas, investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la
Facultad de Medicina de la UNAM expone que el burnout está vinculado a tres síntomas.
El primero es que quien lo sufre experimenta cansancio, pero éste no es físico sino
emocional, y con el paso de los días se incrementa.
El segundo, explica la académica, “es lo que se conoce como el componente de
despersonalización, en el que el individuo, un poco para protegerse de todo el malestar y
la frustración que está viviendo en el trabajo, continúa yendo pero como
despersonalizado, no está ahí”.
El tercer síntoma es el abandono de toda realización personal. El sujeto “está ahí porque
no tiene otra cosa mejor, pero tampoco se ve a sí mismo en un crecimiento dentro de ese
escenario laboral”.
Gestionar las emociones
Para María del Rocío Morales Solís, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social
(ENTS) “es fundamental poder gestionar las emociones, porque cuando se presentan
tienen un mensaje para nosotros y al sentirlas deberíamos poder reconocerlo. Por
ejemplo, cuando me asignan más trabajo puede aparecer enojo, que si se queda adentro
nos impide pensar, no nos permite concentrarnos ni generar el mejor plan de acción para
solventar la situación. ¿Qué pasa? Empezamos a autoagredirnos o soltamos esa catarsis
sobre alguien que no tiene que ver con lo que sucede”.
Fundación UNAM, a través de los Centros de Capacitación Ejecutiva e Idiomas (CEI)
ofrece cursos como Coaching y Equipos de Trabajo con el objetivo de mejorar los
conocimientos y habilidades sobre la importancia del desarrollo del factor humano para
detonar un alto desempeño de los equipos de trabajo.
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Fuentes: www.nytimes.com | Gaceta UNAM | UNAM Global





