Fundación UNAM

Humanidad en el límite del fin del mundo: experto de la UNAM

Cambio climático y las armas nucleares nos han colocado en el sitio más cercano al punto sin retorno, según el “reloj del fin del mundo”, afirmó Jans Fromow Guerra, investigador de la UNAM.

Las manecillas han tenido un avance significativo y el académico universitario consideró que este se debe a circunstancias como la falta de compromisos reales para reducir las emisiones de carbono, evitar que se eleve la temperatura global, los nulos resultados de la última cumbre climática en Madrid y el armamentismo nuclear.

El 19 de enero de 2017, el reloj señalaba 180 segundos (tres minutos) para la media noche, entendida como el fin del mundo. En 2018, se adelantó a 120 segundos. Para 2020, marcó 100 segundos, es decir, 1 minuto con 40 segundos. “Es el momento más cercano desde que se creó el indicador”, remarcó.

fin_contenido2

El también miembro de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, que en 2017 ganó el Premio Nobel de la Paz por su labor para abolir las armas nucleares, explicó que el doomsday clock es un reloj simbólico (administrado por la junta directiva del Bulletin of the Atomic Scientists, de la Universidad de Chicago) que estima el riesgo que representa todo elemento que pudiera provocar algún daño irreparable al planeta.

Si hubiera compromiso por parte de países y empresas la situación aún podría revertirse, sólo hay que ver lo que ocurre en Australia, y el año pasado fue el segundo más caliente que hemos vivido en muchas décadas”, alertó el universitario.

Por otra parte, una guerra nuclear mundial podría estar fuera de la realidad, “no podríamos ni contarla”. Por ejemplo, un conflicto pequeño entre India y Paquistán, en donde se utilizará menos del 1% de las armas nucleares que existen, cambiaría de tal manera el clima, que impactaría en las cosechas y producción de alimentos. Entonces, según proyecciones, en la década subsecuente habría cerca de 2 mil millones de muertos por el hambre.

Pese a que el panorama es poco alentador, los científicos hacen un llamado a la sociedad civil, puesto que su papel es muy importante para frenar los problemas antes de llegar al punto de inflexión.

Fuente: Gaceta UNAM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *