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Fundación UNAM

Jaime H. Urrutia Fucugauchi

La UNAM y las Geociencias

México tiene una rica y larga historia en geociencias, que se extiende a las culturas mesoamericanas. Durante la época colonial, la minería fue una importante actividad económica, que se tradujo en la exploración del territorio novohispano y los estudios pioneros geológicos y mineralógicos. Estos estudios impulsaron los trabajos de cartografía y la generación de conocimiento en diversas áreas, que eventualmente forman las Ciencias de la Tierra.

A inicios de 1792 se funda el Seminario Real de Minería, que marca una etapa en el continente americano, con los estudios de peritos (ingeniería minera). Las cátedras del Seminario versaron sobre un amplio rango de disciplinas, tales como minería, geología, mineralogía, topografía, física, química, matemáticas y astronomía. Estos primeros estudios sentaron las bases para    una preparación técnica y académica y el desarrollo de las ingenierías en la Nueva España. El Seminario es el antecedente del Colegio de Minería, la Escuela Especial de Ingenieros y la Escuela Nacional de Ingenieros, con la creación de nuevas carreras, entre ellas Ingeniero Civil, Ingeniero Topógrafo e Hidrógrafo, Ingeniero de Caminos, Puentes y Canales, Ingeniero de  Minas y Metalurgista e Ingeniero Mecánico Electricista. Hacia 1910, la Escuela Nacional de Ingenieros pasó a formar parte de la Universidad Nacional. El Seminario Real de Minería continúa ligado a la Universidad Nacional. La sede del Seminario se estableció en República de Guatemala 90, en el Centro Histórico, y actualmente es la sede externa del Centro de  Enseñanza de Lenguas Extranjeras y de la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de  Ingeniería. En 1811 se inaugura el Palacio de Minería —ubicado en la calle de Tacuba—, el recinto emblemático de la ingeniería mexicana y las geociencias. En 1929, con la otorgación de la autonomía, se tiene un importante paso y la formación de la Universidad Nacional Autónoma de México. A las carreras de la Escuela Nacional se unió la de Ingeniero Petrolero en 1929 y la de Ingeniero Geólogo en 1933, que se añaden a las carreras de Ciencias de la Tierra. Entre  1954 y 1956, parte de las carreras de la Escuela Nacional pasan a las nuevas instalaciones en Ciudad Universitaria, se crea la División de Estudios Superiores y con el programa de    doctorado se tiene, en 1959, el cambio a Facultad de Ingeniería.

En 1970 se crea la carrera de Ingeniería Geofísica y con ello mi historia con las ingenierías y la UNAM. Pasé la niñez en Santo Domingo, un poblado minero de la época colonial en el norte de México, donde mi padre trabajaba en la mina y mi madre en la escuela del pueblo. La familia paterna trabajaba en las minas y aserraderos en la sierra de Chihuahua y la familia materna provenía de Hiroshima, Japón. A este contexto de convergencia de experiencias y culturas se unía la cercanía con las actividades de la mina, las riquezas naturales y la historia del mineral  de Santa Eulalia, la fundación de lo que sería la ciudad de Chihuahua y la geología y la  geofísica.

Mi ingreso a la Facultad de Ingeniería en aquella época fue una experiencia en donde las novatadas a los estudiantes de primer ingreso no se hacían esperar, por lo que era difícil asistir regularmente a clases; después de cierto tiempo me integré, estableciendo amistades y lazos que perduran hasta hoy. En la carrera de reciente creación, los grupos eran poco numerosos, la interacción con los maestros y compañeros, cercana; y las oportunidades, interesantes. Luego  de explorar varios proyectos, incluyendo exploraciones geofísicas-arqueológicas en el centro histórico, activación con neutrones, química de tierras raras y ondas superficiales en el Golfo de California, me incliné a la geofísica marina en la placa de Cocos y dorsal del Pacífico y paleomagnetismo del eje neovolcánico, temas de mis tesis de licenciatura y de maestría, respectivamente. Uno de los maestros de la Facultad de Ingeniería, el Ing. Antonio Camargo Zanoguera, nos invitó a tres geofísicos de esa generación a trabajar en la Oficina de Nuevas Técnicas de Petróleos Mexicanos. Ello y estar como ayudante de profesor en matemáticas y posteriormente profesor de asignatura, cambió el rumbo y abrió nuevos caminos, incluyendo los estudios de doctorado en la Escuela de Física en la Universidad de Newcastle, en Reino Unido. Mi estancia en esa escuela estuvo impregnada de interesantes experiencias, con un grupo de profesores que condujeron los estudios pioneros de paleomagnetismo, deriva continental, formación de los fondos oceánicos, tectónica de placas y geofísica planetaria, y los estudiantes provenientes de diferentes países, formaban un equipo diverso internacional, interdisciplinario y multicultural. Las fronteras eran los linderos del conocimiento y las propias limitaciones, el lenguaje: la ciencia.

Las décadas de los 60 y 70 fueron tiempos de cambio, con las investigaciones sobre tectón global y las conexiones entre la superficie, el interior del planeta y el Sistema Solar. Los   estudios documentaron que la litósfera, formada por las cortezas marina y continental y el    manto superior, dividida en un conjunto de placas, constituía el elemento tectónico responsable de la cinemática y dinámica terrestre. Los límites entre las placas se caracterizan por la sismicidad y volcanismo generados por los movimientos relativos entre placas y las relaciones con el interior. El marco movilista permitió cuantificar los desplazamientos relativos entre placas, la actividad tectónica, la edad y secuencia de procesos y las conexiones con el manto y núcleo. La teoría de tectónica de placas permitió la integración de estudios en las diferentes disciplinas    y las conexiones entre los subsistemas del Sistema Tierra.

Ya como investigador de la UNAM, con más proyectos e ilusiones que recursos y capacidades, la siguiente etapa fue construir las facilidades analíticas y grupos de trabajo en el Instituto de Geofísica. De las dificultades y fracasos se aprende y se valora lo poco o mucho que se logra.  El conjunto de laboratorios y grupos continúa, así como los proyectos y retos. Los pasos al   azar, bifurcaciones y convergencias abren nuevos derroteros. Uno de ellos, luego de buscar en diferentes países, es el sitio de impacto que marca la extinción masiva que marca el fin de la  era Mesozoica. Los estudios convergieron al Golfo de México y al cráter Chicxulub, explorado por Petróleos Mexicanos y descubierto por Camargo Zanoguera y G. Penfield. Los estudios sobre Chicxulub y la frontera Cretácico/Paleógeno, los efectos globales del impacto y la extinción masiva han formado la línea conductora por varias décadas. Los estudios han abierto numerosas interrogantes y la colaboración entre muy distintas disciplinas. El cráter no está expuesto en superficie; cubierto por sedimentos carbonatados requiere para su estudio de técnicas indirectas de exploración y de perforación y recuperación de núcleos. Estos han necesitado recursos e infraestructura, lo que ha conectado a apoyos y cooperación que   incluyen Grupo CARSO, los programas internacionales y la conexión con los programas de becas de Fundación UNAM. En los estudios han participado numerosos alumnos de diferentes carreras de física, biología, geofísica, geología, petrolera, matemáticas en las exploraciones geofísicas y geológicas, proyectos de perforación y procesados y modelados.

La diversidad, multidisciplina, colaboración, libertad de cátedra y movilidad académica son el sustento de la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico. La Universidad Nacional, al igual que las universidades públicas, contribuye a la educación, investigación y cultura de excelencia a la par que enfrenta retos y dificultades.

En este amplio contexto, la Fundación UNAM, creada hace más de 25 años, contribuye a las tareas sustantivas de la UNAM a través de sus programas y actividades. Los programas de becas, educación continua, los premios y reconocimientos, los ciclos de seminarios, conferencias y foros, recintos históricos, centros de idiomas y multidisciplinarios y los programas de apoyo a la docencia, investigación y difusión cultural abren, fortalecen, promueven y difunden las actividades universitarias. Fundación UNAM continúa ampliando sus actividades, constituyendo un elemento importante de los estudiantes y en los alcances y logros de la Universidad. Formar parte de su Consejo Directivo es una distinción y un compromiso, que asumo con entusiasmo y lo mejor de las capacidades. Fundación UNAM desarrolla una intensa actividad, con numerosos programas. Una parte de ellos relacionados a las geociencias, con becas, estancias y premios, en los cuales se cuenta con apoyos y participación del sector gubernamental y de las compañías.

Otros programas importantes de Fundación están dirigidos a la movilidad internacional y las estancias de investigación, a través de una amplia red de universidades en los diferentes países dentro de los convenios de la UNAM.

La ciencia, innovación y tecnología son los factores de transformación de las sociedades modernas. Estos son los elementos de cambio desde la antigüedad y las diferencias con el presente son los cortos tiempos y los alcances en que estas transformaciones se dan. A estas transformaciones en la sociedad del conocimiento y su carácter global se aúnan los cambios y afectaciones del cambio climático, los usos y demanda de recursos energéticos y minerales, contaminación, efectos en los ecosistemas y diversidad biológica —retos en los que las geociencias tienen importantes tareas y compromisos—. En estas cinco décadas de ingeniería geofísica, las áreas se han diversificado y ampliado, impulsadas por los avances científicos y tecnológicos, electrónica, computación, telecomunicaciones, exploraciones de nuevos mundos, etc., con los desarrollos de nuevas disciplinas de geofísica  planetaria,  ambiental, biogeociencias y muchas otras. Los desafíos para los países son contar con sistemas   educativos y de investigación de calidad y una sociedad educada. Ello son tareas que conllevan tiempo, trabajo, inversiones, constancia, con programas amplios estructurados a corto, mediano  y largo plazo y en los cuales las instituciones de educación superior y de investigación son los factores clave.

Miembro del Consejo Directivo de Fundación UNAM e Investigador del Instituto de Geofísica