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José Alejandro Madrigal Fernández

El honor de ser por siempre Puma

He tenido la fortuna de estudiar en universidades como la UNAM, Harvard, Stanford, University College London, así como de cursar pasantías en las Universidades de Cambridge y Oxford; sin embargo, la UNAM es la institución que más marcó mi vida.

La educación que recibí en la UNAM me ha permitido navegar en todos los mares y librar las tormentas con confianza. Lo que aprendí ahí impulsó mi carrera profesional, porque no sólo me aportó conocimiento, sino hambre por saber y educarme.

Mi camino no fue fácil, casi ni termino la primaria por ser disléxico y zurdo. En 1971, mi padre murió; me convertí en la cabeza de la familia y tuve que desempeñar muchos trabajos. Entonces la medicina vino a buscarme, me inspiró y me rescató.

Entrar a la UNAM fue uno de los eventos más felices de mi vida. No olvidaré ese día en que buscaba mi nombre en la lista de admitidos. En esa época, mientras estudiaba y trabajaba, pasé pocas horas en la UNAM. Entraba a la Universidad a las 7:00 a. m. y salía a trabajar de 3:30 a 10:00 p. m. como programador en computación; mas lo que realmente quería hacer era estudiar libros de medicina. Dejé otras actividades y pasé mis fines de semana en la biblioteca. Al terminar la carrera, obtuve promedio de 10 en todas las asignaturas clínicas.

Realicé mi residencia en Medicina Interna en el Hospital 20 de Noviembre bajo la tutela de la UNAM. Después me fui a Harvard en 1983, a la UCL en 1985 y a Stanford de 1989 a 1993. En 1993 se me contrató para fundar y dirigir el Anthony Nolan Research Institute especializado en cáncer y afiliado a la UCL.

En mi papel como vice-rector para las Américas de la UCL, firmamos acuerdos de colaboración muy productivos entre la UCL y la UNAM. Por mi labor, el Gobierno de México me otorgó el Reconocimiento Ohtli. Estoy muy orgulloso de retribuirle a la UNAM en mi quehacer como médico, profesor e investigador.

He recibido muchos títulos: tres doctorados honoris causa, así como reconocimientos en el Reino Unido, Ucrania, Polonia, Rusia, España, India, etc. En México soy parte del SNI nivel III y miembro honorario de las Academias de Medicina y de Cirugía, así como del Mexican Cultural Centre.

Dedicado al trasplante de células madre para pacientes con cáncer, he publicado más de 500 artículos en revistas como Nature y Lancet y he dado más de 500 conferencias en más de 55 países. Recientemente, la reina de Inglaterra me distinguió como Officer of the Most Excellent Order of the British Empire.

Estoy seguro de que todos estos reconocimientos y logros no hubieran sido posibles sin el honor de ser por siempre Puma. En una ocasión, fui invitado por el rector Enrique Graue a visitarlo; recorrí mi querida Facultad de Medicina y, al recordar ese momento, “se me enchina la piel”.

El papel que juega la Fundación UNAM no sólo es extraordinario, sino que también es único. El apoyo que brinda a los jóvenes con recursos limitados para realizar sus estudios les permite lograr el sueño de ser profesionales exitosos. Yo, que viví la vicisitud de trabajar y estudiar al mismo tiempo, sé la complejidad que representa y vi a muchos compañeros desistir por no poder hacer lo mismo. Me pregunto qué serían ellos ahora si una organización como Fundación UNAM hubiera existido. La respuesta me la dan todos esos jóvenes que, gracias a FUNAM, juegan un papel importante en la sociedad a través de sus logros profesionales.

Officer of the Most Excellent Order of the British Empire

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