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María de la Concepción Vallarta Vázquez

Mi México, mi UNAM, mi Facultad de Derecho

Soy mexicana por nacimiento, hija de madre y padre mexicanos, pero nacida en Nueva York, por la carrera diplomática de mi papá. Crecí en Estados Unidos y en Suiza, principalmente, con una breve estancia en México, donde concluí, enteramente en francés, mis estudios de primaria en el Liceo Franco Mexicano. Lo comento porque nunca estudié en español, la lengua de mis padres, hasta la universidad, a la cual ingresé en 1991. Con el apoyo de mi familia, decidí venir a vivir a México para encontrar mis raíces y afianzar mi futuro y mi identidad como mexicana.

La elección de una carrera fue difícil. Después de considerar Economía, elegí postularme para ingresar a la UNAM, a la profesión de mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y mi tatarabuelo: iba a estudiar Derecho en Ciudad Universitaria.

Recibí mi carta de aceptación, donde se me informaba que estaría en un grupo de alto rendimiento. Yo pensaba que así eran todas las cartas de aceptación, pero pronto descubrí que había sido seleccionada para ingresar a un grupo piloto, donde el estudiantado que había sido escogido por sus altas calificaciones tendría acceso a las mejores profesoras y profesores de la Facultad.

Me sorprendió todo lo que me podía ofrecer la UNAM, además de una carrera universitaria a muy bajo costo: no me perdía una muestra de cine, asistí a muchas temporadas de la OFUNAM, estudié alemán en el cele y practiqué montañismo.

Además, hice amistades para toda la vida y descubrí mi pasión: los Derechos Humanos, pero especialmente de las mujeres y otros grupos vulnerables por su condición étnica, nacionalidad, edad, identidad de género u orientación sexual.

Tuve la oportunidad de realizar mi servicio social en la biblioteca del Instituto de Investigaciones Jurídicas, donde escribí mi tesis de licenciatura, que fue publicada por la Secretaría de Cultura de Puebla. Para mi investigación, fue fundamental poder acceder a los materiales del entonces Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG).

Posteriormente, hice mi maestría en Estudios de la Mujer en la UAM Xochimilco y regresé a trabajar a la Defensoría de los Derechos Universitarios de la UNAM. Tuve el enorme privilegio de dar clases en mi Facultad y de contribuir a la creación de la Especialidad de Género y Derecho, a través de la Federación Mexicana de Universitarias (FEMU).

Mi trayectoria profesional me ha llevado a ocupar cargos directivos en el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, en el Consejo de la Judicatura Federal, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Para mí, la UNAM es el lugar en el que aprendí a ser mexicana, a conocer mi país y mi cultura; me permitió continuar con el linaje de profesionales del derecho al que pertenezco, y descubrirme feminista. Actualmente, mi hija menor representa a la tercera generación de mi familia que estudia con dedicación y entusiasmo en la Facultad de Derecho de la UNAM.

La UNAM me formó, y al igual que mis amistades egresadas de esa gran universidad, me siento profundamente agradecida por todo lo recibido. Fundación UNAM nos permite retribuir un poco de lo mucho que nos ha otorgado. Quienes tuvimos el privilegio de estudiar en la mejor universidad de América Latina podemos y debemos apoyar a la Fundación para que nuevas generaciones disfruten de todo lo que recibimos.

Directora de área en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México

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  1. Noel Alamilla Hernandez dice:

    Interesante como la Unam influye en el desarrollo social de un estudiante

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