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Raquel Negrete Aranda

Explorando el universo submarino que nos rodea y llamando a esta aventura ciencia

El cosmos está dentro de nosotros. Estamos hechos de polvo de estrellas. Somos una forma de que el universo se conozca a sí mismo.

Tenía 8 años cuando escuché estas palabras del científico Carl Sagan. Al instante me enganché y supe que quería convertirme en científica para entender cómo funcionan el universo y nuestro planeta. Esta curiosidad me acompañó en mi formación y me dio motivación para lidiar con materias básicas, que son el idioma de la ciencia.

La Facultad de Ingeniería de la UNAM me acogió con sus edificios y laboratorios, sus maestros y sus inolvidables amigos y momentos. Mi paso por la UNAM me dejó los cimientos necesarios para ir a lugares donde se realizan descubrimientos emocionantes; el mar profundo es uno de ellos: parece estar en la yema de nuestros dedos, pero es más difícil de explorar que la luna.

Nunca imaginé que desarrollaría investigación en la exploración de ambientes extremos miles de metros por debajo de la superficie, en sistemas hidrotermales que dan lugar a ecosistemas enteros. Se han encontrado al menos 285 sistemas hidrotermales en el mundo, en lugares denominados límites de placa, en los cuales las placas tectónicas de la litósfera suelen divergir, converger, o bien deslizarse una con respecto a otra. Teniendo en cuenta que casi el 25% del calor de la Tierra se pierde por la circulación hidrotermal a través de la corteza oceánica, es evidente que las áreas de ventilación activa alrededor de las dorsales oceánicas son puntos cruciales que controlan la velocidad a largo plazo a la que ocurren estos procesos.

Desde su descubrimiento en 1970, los respiraderos hidrotermales y otros sistemas geotérmicos submarinos se han estudiado con más detalle utilizando herramientas de mayor resolución, lo que aporta nuevas pistas sobre los factores que controlan la migración de fluidos en la litósfera y la descarga del lecho marino. El avance de los instrumentos de medición es notable y va desde las primeras sondas de flujo de calor, hasta un conjunto de herramientas utilizadas por los equipos más sofisticados para estudiar las profundidades marinas.

Mi quehacer científico se ha centrado en estudiar los sistemas hidrotermales y anomalías térmicas descubiertos en el Golfo de California, ya que son casos ejemplares para analizar la plomería subterránea de estos sistemas, utilizando mediciones de flujo de calor, temperatura local, datos químicos y estudios sísmicos que nos dan un “ultrasonido” del interior de la Tierra. Nuestro objetivo es resolver los componentes del sistema geotérmico que alimentan los campos de ventilas hidrotermales y comprender cómo funcionan para calcular el potencial geotérmico de estos sistemas en el Golfo de California y su impacto potencial como nuevas fuentes de energía renovable, limpia y sustentable.

Finalmente, aprovecho para decirles a todos aquellos a quienes les haya resonado mi historia que, en algún lugar, algo increíble está esperando ser descubierto y ustedes pueden ser parte de ello. La Fundación UNAM, mediante sus programas de apoyo a estudiantes, investigación científica y divulgación, pone la ciencia al alcance de todos. Como egresada de la UNAM, me sumo a los esfuerzos de la Fundación para motivar a las nuevas generaciones de científicos que tanto necesita nuestro país.

Investigadora por México (catedrático CONACYT) en el Departamento de Geología División de Ciencias de la Tierra CICESE

Fuente: https://www.eluniversal.com.mx/

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