fbpx

HACEMOS POSIBLE LO IMPOSIBLE

DONA AQUÍ

AYUDA A GUERRERO

En México 50 de cada 100 mil habitantes están en riesgo de sufrir Parkinson

El 11 de abril de 1755 nació el médico James Parkinson en Londres, Reino Unido. Este científico pudo observar en tres pacientes una enfermedad a la que llamó “parálisis temblorosa” y que detalló en su libro An Essay on the Shaking Palsy en 1817. Más tarde, esta enfermedad llevaría su apellido y desde 1997 la OMS estableció el 11 de abril como Día Mundial del Parkinson.

A pesar de que la primera descripción de James Parkinson no fue exacta pues adjudicaba esta enfermedad a daños en la médula espinal cervical, hoy se sabe que en realidad se trata de un trastorno neurodegenerativo crónico en la que la se pierden neuronas por causas que aún se desconocen.

Los primeros síntomas son temblores en las manos y los dedos aún estando en reposo, lentitud en los movimientos, rigidez muscular en cualquier parte del cuerpo, alteración en la postura y el equilibrio, cambios en el habla en los cuales la voz puede sonar más baja y sin tono, además de demencia y otros problemas cognitivos que van empeorando la condición del paciente con el tiempo.

El profesor de Neurología de la Facultad de Medicina de la UNAM, Luis Delgado Reyes, afirma que aproximadamente el 1% de la población de 60 años y más llega a padecer la enfermedad de Parkinson, por lo que el principal riesgo para desarrollarla es la edad, y su incidencia se incrementa con el paso de los años. También, los hombres son más propensos a tenerla que las mujeres.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía revelan que este padecimiento ocupa el tercer lugar en frecuencia dentro de las enfermedades neurológicas, y en México 50 de 100 mil habitantes pueden padecerla.

A pesar de que el Parkinson fue descubierto hace casi 300 años, las causas aún son desconocidas por la ciencia. Lo recomendable en caso de presentarse algún síntoma es acudir al médico tan pronto como sea posible. Algunos estudios sugieren que el ejercicio físico puede reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad. No obstante, debido al gran avance en la medicina, los pacientes pueden tener una calidad de vida digna.

LM

Fuentes: INSABI | Gaceta UNAM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba
Cerrar
Browse Tags