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Fundación UNAM

Cempasúchil, aroma para los difuntos

Historias, leyendas y creencias rodean a las tradiciones y festividades mexicanas, y el día de muertos no es la excepción. Se dice que es en esta fecha cuando las almas de los difuntos regresan a casa, y para hacerlo siguen un camino marcado por el aroma del cempasúchil, una flor que no falta en las ofrendas.

El cempasúchil se cultiva en la cuenca del Valle de México y pinta de naranja los viveros de Xochimilco desde quince días antes del festejo, aunque hay de más colores –amarillo, blanco, amarillo limón, rojo, rayado, naranja claro- y mezclas, ya que los productores han trabajado en crear nuevas especies, aseguró Andrés Medina Hernández, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

La venta de esta flor, también conocida como Tagetes Erecta, comienza a mediados de octubre, sin embargo su cultivo inicia desde junio, explica Jorge Pinzón, un comerciante del vivero de Cuemanco, quien además asegura que la venta de ésta no representa un ingreso, sino que es una gran tradición familiar que quieren perpetuar.

Los mexicanos compran el cempasúchil cada año con la esperanza de que sus difuntos lleguen a su hogar, además, gran parte de esta flor termina en los panteones y festejos similares mesoamericanos en Guatemala, Salvador, Honduras y Nicaragua, confirmó Medina Hernández.

Aunado a esto, de esta flor se obtienen pigmentos naturales que se ocupan para la tinción artesanal de textiles, la industria de alimentos y también funciona como abono orgánico por su cualidad de poder mejorar la calidad del suelo y para repeler y matar insectos.

FUENTE: UNAM GLOBAL

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