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Fundación UNAM

Libros prohibidos. Una mirada a la censura

Durante la Nueva España, uno de los objetivos de la iglesia católica era el control no sólo de las conductas, también de las ideas de sus habitantes.

Para ello, en el siglo XV, la monarquía española instauró el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, el cual se dedicó a determinar y juzgar aquellas acciones que fueran contrarias a la religión católica, incluyendo la publicación e impresión de libros.

Con dicho precedente es que los historiadores Salvador Reyes Equiguas, Manuel Suárez, Leonardo Hernández y César Manrique del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM presentan la exposición “Censores y censurados. El libro prohibido en la Nueva España”.

“Lo más importante es destacar que la Biblioteca Nacional, por su propia historia, resguardaba estos libros antiguos que provenían de las ordenes conventuales, de la Real y Pontificia Universidad y que por muchas razones, una gran cantidad de ellos  tienen rastros, tienen testimonio de la censura. Y eso, teníamos noticias de que ocurría pero carecíamos del corpus legal que daba sentido al estado en el que ahora encontramos esos libros coloniales”, señala Salvador Reyes Equiguas, investigador de la UNAM.

De acuerdo con el grupo de historiadores, la censura es un asunto muy complejo en el que intervenía la interpretación de cada censor.  De esta forma, lo que motivaba la desaprobación de un libro no sólo era su tema, en ocasiones, sólo eran meros tecnicismos, tales como la falta de año o lugar de publicación.

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“La Biblioteca Nacional, el Fondo Reservado tiene  muchos ejemplos de cómo una censura especifica en un título en concreto, podía ser de muy diferentes formas. Tenemos un caso en que cuatro ejemplares de una misma edición. Uno escapo a la censura, hay otro que tiene una línea muy tenue, otro en que está mucho más meticuloso y otro en que, incluso, se recortó la parte que se estaba intentando prohibir”, explica el historiador Manuel Suárez.

Parte del atractivo de la muestra reside en la leyenda negra detrás de la Inquisición, la cual aseguran, se trata de una imagen distorsionada sobre sus funciones.

“Uno piensa que la Inquisición es sobre actos de fe donde quemaban a las brujas y a los herejes, y la Inquisición nunca hizo un proceso como tal. Lo que hacía, era pasar el proceso a los órganos civiles y este era quien determinaba el castigo”, resalta Leonardo Hernández.

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Afirman que una de las dudas más frecuentes entre los visitantes es conocer el destino de los libros que la Inquisición consideraba prohibidos.

“En teoría tenían que quemarlos. Las leyes decían que había que quemarlos. Sin embargo, estamos mostrando libros prohibidos, lo que quiere decir que no se quemaban del todo”, puntualiza Manuel Suárez.

Por su parte, Salvador Reyes, señala que la reflexión a la que se busca llegar con la exposición, es lo mucho que el ser humano le teme a su propia creatividad.

“Es tan portentosa que puede provocar miedo. Puede provocar una transformación al status quo y que esto provoca, en muchas ocasiones, la censura de muy diversas formas, lo que persiste hasta nuestros días. Si bien es cierto, la Inquisición dejo de funcionar como el órgano censor, esto no significó que la censura desapareciera”.

La muestra “Censores y censurados. El libro prohibido en la Nueva España”,  está abierta al público de lunes a viernes en un horario de 9 de la mañana a 7 de la noche en el vestíbulo del Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional del Centro Cultural Universitario. La entrada es gratuita.

Fuente: Fundación UNAM