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Fundación UNAM

Dionisio A. Meade

Ser universitario hoy

De pronto un pequeño virus ha puesto en jaque al mundo. Minúsculo como es, ha recorrido continentes y atravesado océanos y se ha enseñoreado para mal causando daños tan profundos que el mundo no podrá ser igual después de esta pandemia.

Encerrados en nuestras casas, donde quiera, sin fronteras, hoy millones se preguntan qué debemos hacer y cómo será nuestro futuro.

De pronto el virus nos volvió fraternos. No hay distingo de raza, nacionalidad, religión, idioma, patrimonio o sexo. A todos atacó por igual. La enfermedad nos emparejó. Y nos hemos visto obligados a compartir conocimientos, médicos, hospitales, medicinas, dolor y esperanza.

Y ahí, compartiendo ese destino común, los universitarios somos más que nunca universales. Universidad: Unidad en la diversidad.

Para desafíos semejantes nos ha preparado la Universidad.

La primera lección es de humildad. Abiertos al mundo del conocimiento, hoy podemos decir como el sabio: Lo único que sé es que no sé nada. Frente al abismo de lo desconocido es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos.

Y con ese punto de partida veamos qué desafíos y oportunidades se nos abren ante la realidad de la pandemia. La primera, luchar contra ella. Es la confianza en el ser humano. En sus capacidades y en su talento. El diálogo entre el mundo finito y el infinito. El diálogo universal sin cortapisas ni reparos. Intercambiamos información, compartimos conocimiento, nos aventuramos en el mundo de la salud, de la investigación y del avance tecnológico. Nadie se guarda su saber. Todos nos sumamos a la batalla. Y quizá, por primera vez, la contienda no es entre nosotros sino nosotros juntos batallando contra el enemigo común.

¿No es acaso una primera lección de esta experiencia?, ¿estaremos en los albores de una nueva etapa de fraternidad?

Un breve repaso en función de los objetivos de la UNAM que son, por cierto, los mismos de la Fundación UNAM.

DOCENCIA

El actual desafío abre la puerta para una nueva forma de aprendizaje. No es más el saber acumulado. Es el saber para ir más lejos, conocer para discurrir, para distinguir, para proponer, para solucionar. Y hacerlo rápido. El enemigo está ahí. Ni siquiera agazapado. Dando la cara y haciendo daño.

Y el aprendizaje y la enseñanza no se pueden detener. De pronto se multiplican las alternativas. Las clases a distancia, las reuniones virtuales, la definición de las opciones, averiguar cómo compartir el conocimiento, la selección de las vías para aprender y para enseñar.

He aquí una veta de experiencia que abrirá nuevas opciones cuando nos volvamos a encontrar. Hoy ser universitario nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos en esta ruta del saber.

INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

¿No había acaso una actitud de suficiencia respecto al saber? De pronto, para enfrentar al virus, todos vamos de la mano y se articula el conocimiento en todos los campos: medicina, química, biología, ciencias naturales, medio ambiente, y muchas más disciplinas, en un vertiginoso viaje del saber en el que todos tienen algo que aprender, algo que enseñar, algo que compartir. Y se van abriendo nuevos horizontes que le van dando una ruta común a la vida universitaria.

Hoy ser universitario es ser verdaderamente universal. Compartir las angustias y anhelos de toda la humanidad, volvernos transversales en nuestros intereses porque son los de todos. Procurar soluciones que a todos interesan. Olvidarnos de intereses particulares porque la ciencia está al servicio de todos.

LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA

Hoy aprendemos qué importantes son nuestras raíces y nuestro futuro común. Nuestro plebiscito de todos los días. Esa riqueza que habrá de plasmar los frutos de esta experiencia. En los libros, en la música, en la pintura. Ya lo estamos viendo. Nuestros tiempos serán inmortalizados por el arte.

COMPROMISO SOCIAL

Siempre hemos afirmado que el paso por la UNAM deja un compromiso social en quienes tuvimos la oportunidad de formarnos en sus aulas. Este es el momento de confirmarlo. La pandemia ha abierto las puertas de las necesidades. Son inmensas, ilimitadas. Abarcan todos los campos. Las de la logística, eficientar el manejo de los recursos escasos, el adecuado abasto del equipo de seguridad de médicos, enfermeras, camilleros, laboratoristas, sacerdotes y voluntarios, responsables de la limpieza, todos los involucrados en atender la enfermedad. Y, desde luego, la atención de los afectados.

Pero también habrá que atender a quienes se han quedado sin fuentes de trabajo. El desafío será reactivar el aparato productivo y procurarles un próximo ingreso que les devuelva un medio de vida. Y muchos otros a los que habrá que llevarles subsistencia porque la crisis, literalmente, los está dejando sin comer.

Hoy ser universitario trae consigo la responsabilidad de ver por los demás. Se acabó el ellos y nosotros. Somos todos y somos uno. Esta es la conciencia del universitario de hoy. Para eso, ser creativos y ser activos. Nadie tiene que esperar a que alguien nos diga qué hacer. Cada universitario tiene su propio perfil de ayuda. Estudiantes, investigadores, académicos, autoridades, políticos, empresarios, profesionistas libres, nuestros becarios, todos. Mover esas capacidades es lo que se les demanda hoy a los universitarios.

Esta obligación es aun mayor para los miles de beneficiarios de apoyos que les otorgó la UNAM y la Fundación. Es tiempo de corresponder. Y de pensar también en los miles que se están formando gracias a estos apoyos frente a recursos que pueden reducirse. Ya lo estamos viendo. Hemos dicho que la Fundación cambia historias: Hoy es el momento de cambiar la historia.

Pero ser universitario es también tener fe. Fe en la humanidad que puede estar a la altura de este reto. Fe en que podamos ir cimentando un futuro mejor, más justo, más incluyente, más comprensivo, más generoso, más comprometido, más asociado a ser que a tener, más universal. Un mundo nuevo. Un mundo mejor.

Estos, y muchos más, son los desafíos de los universitarios de hoy. Asumamos nuestro compromiso. La UNAM ya está en marcha a través de esfuerzos que encabeza el Rector. Hay que sumarnos como lo hace ya nuestro Consejo.

Respondamos con nuestra entrega a las responsabilidades a que nos obliga el paso por la UNAM. A esto me siento comprometido desde Fundación UNAM y a esto convoco a todos los universitarios de nuestro país.

Presidente del Consejo Directivo de Fundación UNAM

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