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Jesús de la Fuente Rodríguez

La UNAM Y YO

Cuando reflexiono sobre el significado de la Universidad Nacional Autónoma de México en mi vida, viene a mi memoria una frase del admirable Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar al mundo” (2002), pues ésta es, sin duda, definitoria, trascendental y esencial, y de manera decisiva se materializa en progreso y desarrollo. Un profesionista capaz de llevar su conocimiento a su país es el motor de cambio para este último. Más que una institución educativa, la UNAM es una pieza medular que transforma vidas, historias, destinos y futuros.

Ser un integrante de la comunidad universitaria, esto es, poder estudiar, investigar y dar cátedra en la mejor Facultad de Derecho de Iberoamérica y la número 29 a nivel mundial[1], es una de las razones clave para ser, desde el 10 de noviembre de 2021, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), máximo órgano de supervisión del Sistema Financiero Mexicano, y tener el honor, ahora, de escribir para la Fundación UNAM y El Universal, a través de La UNAM y yo.

Siempre existirá en mí un profundo agradecimiento a nuestra Máxima Casa de Estudios; ella me abrió sus puertas en 1975, cuando tuve el privilegio de ser aceptado en la especialidad de Derecho Social en el posgrado de la Facultad de Derecho; desde ese instante, la Universidad se convirtió en mi hogar.

La Universidad de la Nación es ejemplo de pluralidad: miles de estudiantes han llegado a sus aulas desde distintos y remotos lugares del país, yo llegué de Nuevo León y otros más, incluso, desde el extranjero; y han encontrado en ella calidez, respeto, excelencia en la formación educativa, así como profesores que han sido un gran impulso. De igual modo, es ejemplo de inclusión, pues trabaja intensa y cotidianamente para erradicar la discriminación y promueve la igualdad y la equidad.

Al ingresar a la Facultad de Derecho, recuerdo la impresión que me causó ver el campus central, declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; el Estadio Olímpico Universitario, la zona cultural, la arquitectura, los murales, los jardines, los edificios: auditorios, bibliotecas y aulas, así como el entusiasmo de los estudiantes; sin embargo, fueron los brillantes profesores que me impartieron clases, autores de los libros que leía y a quienes deseaba conocer, lo que más ha quedado en mi memoria: don Raúl Cervantes Ahumada, Ignacio Burgoa, Miguel Acosta Romero e Ignacio Galindo Garfias, entre otros. Sus enseñanzas, hasta el día de hoy, siguen siendo un conocimiento vivo en el ejercicio de mi labor. En este sentido, la UNAM, tan generosa institución, hace nacer, en todos sus egresados, un sentimiento de pertenencia que nos hace decir con orgullo: “soy universitario, soy Puma”.

Sin duda, convertirme en estudiante de esta institución representó un gran paso en mi desarrollo profesional. Estudié en Monterrey y mi objetivo era cursar un doctorado que no existía en la Universidad Autónoma de Nuevo León, mi primera casa, motivo por el cual, con gran esfuerzo, me trasladé a la Ciudad de México para continuar con mis estudios; en aquel tiempo no existían las becas, ahora, gracias a la Fundación UNAM muchos jóvenes pueden cumplir sus sueños.

Desde muy joven sabía que quería ser abogado y dedicarme a la ciencia jurídica, no tenía duda de ello; mi sueño se fortaleció en la UNAM, ya que en ella también pude estudiar la maestría en Derecho (1976) y posteriormente el doctorado (1983), el cual obtuve con mención honorífica.

En 1982, el presidente de México en funciones asistió al Anfiteatro Simón Bolívar y anunció la creación del Programa Universitario Justo Sierra, dirigido a la investigación interdisciplinaria en ciencias sociales y enfocado en la realización de trabajos de investigación y de extensión universitaria; la sede sería el restaurado edificio de San Ildefonso. Este momento sería decisivo en mi carrera: presenté el examen de oposición para ser maestro de la asignatura de Derecho Bancario (más tarde denominada Derecho Bancario y Bursátil). Hoy puedo decir con orgullo que he tenido el privilegio de impartir esta cátedra durante 40 años ininterrumpidos, motivo por el cual me fue entregado un reconocimiento el 9 de mayo de este año.
Mi amor por la enseñanza del derecho a nivel licenciatura, especialidad, maestría y doctorado, me ha impulsado a trabajar diariamente; gracias a esta dedicación fui reconocido en dos ocasiones con la Cátedra Extraordinaria Raúl Cervantes Ahumada (1998 y 2010) y también con la Cátedra Extraordinaria Efrén Cervantes Altamirano (2005), por alto desempeño académico y valiosa aportación a la ciencia del derecho.

Compartir los saberes adquiridos a lo largo de mi vida académica y profesional con aquellos que son el futuro de México, las y los jóvenes, es el constante impulso en mi ejercicio docente; la actualización, especialización, práctica y profundización en materia del sector financiero, unas de mis herramientas más importantes; desempeñar con gran compromiso la formación de profesionistas, mi aportación para ver crecer a mi país.

La Facultad de Derecho era el centro de mi actividad: al mismo tiempo que daba mis clases en la mañana y en la tarde, y dedicaba horas de estudio a mi materia de especialidad, asesoraba tesis de licenciatura, maestría y doctorado correspondientes al Seminario de Derecho Mercantil; tuve a mi cargo entre 1983 y 2022 la asesoría de más de 200 trabajos de investigación y participé como sinodal entre 1997 y 2022 en 293 exámenes de titulación.

Devolver a la UNAM un poco de lo mucho que me ha dado fue posible gracias a haber sido elegido miembro del Consejo Técnico de la Facultad de Derecho en dos ocasiones (2006 y 2012). Ahí pude participar en la formulación de los proyectos del reglamento de la Facultad y en el análisis de los planes y programas de estudios pertenecientes a la licenciatura y la especialidad; así como hacer observaciones a las resoluciones del Consejo Universitario o del rector en cuanto al carácter técnico o legislativo, con el propósito de velar por las mejoras en favor del alumnado.
El derecho es dinámico. Ser miembro de los Comités de Evaluación sobre los programas de estudio de Derecho Financiero me permitió contribuir a su perfeccionamiento y actualización, así como robustecer y mejorar la preparación de nuestros egresados a través del trabajo colaborativo y la visión de futuro; ejemplo de ello es la asignatura de Contratos Mercantiles Internacionales, de la cual fui uno de los fundadores en 2008.

Colaborar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, inspirado por los grandes maestros que me formaron y contagiaron su amor por la docencia y la investigación jurídica, me motivó a emprender una nueva empresa: elaborar material especializado en derecho bancario y bursátil. Esto llevaría consigo largas horas de investigación, estudio y escritura, no obstante, veía con claridad poder aportar con mi trabajo a la alta calidad de la enseñanza, uno de los valores que nuestra Universidad exalta y preserva.

Las grandes empresas comienzan por pequeños pasos. Y mirando atrás, veo con inmenso cariño los 19 libros que acompañan mi andar, entre los que destacan: Tratado de derecho bancario y bursátil, seguros, fianzas, organizaciones y actividades auxiliares del crédito y grupos financieros (tomos I y II); Análisis y jurisprudencia de la Ley de Instituciones de Crédito. Exposición de motivos. Disposiciones de la SHCP, BANXICO, CNBV y ABM (tomos I y II); Legislación de agrupaciones financieras; Delitos financieros. Teoría y casos prácticos (bancarios, bursátiles, seguros, fianzas, organizaciones y actividades auxiliares del crédito y de ahorro y crédito popular); Legislación de fianzas; Ley del Mercado de Valores (análisis, exposición de motivos, jurisprudencias, casos prácticos, disposiciones de autoridades financieras); El proceso de liquidación judicial de las instituciones de Banca Múltiple (teoría y práctica).

Especializado en el sector financiero, he buscado que mis investigaciones tengan un punto de vista teórico y práctico, trabajo que me ha llevado a ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT desde 2005 a la fecha.
Vendría a mí, más adelante, un nuevo reto que me pondría la Universidad. El director de la Facultad de Derecho, el doctor Raúl Contreras Bustamante, me nombraría director Editorial de la Facultad de Derecho en 2016. Este desafío estaría acompañado de inconmensurables aprendizajes y logros.

La labor editorial es la materialización en papel del saber y, en esta línea, emprendí tan noble encargo, coordinando el trabajo editorial de varias obras, entre ellas: Diccionario jurídico; Formularios de uso frecuente en la Judicatura; COVID-19. Análisis, retos y soluciones de la pandemia desde una perspectiva jurídica; Instituciones de rendición de cuentas en Estados Unidos de América; y El sistema de pensiones y las afores, un grave retroceso de la seguridad social en México. Mis esfuerzos siempre han estado enfocados en favorecer en todo momento la publicación de temas especializados en todas las áreas jurídicas (fiscal, económica, internacional, de derechos humanos, etcétera), fomentando la participación de nuestros profesores en nuevos proyectos colectivos, así como impulsando los vínculos académicos de colaboración con prestigiosas editoriales nacionales e internacionales a través de convenios (Porrúa, Tirant Lo Blanch, Iure Editores y Wolters Kluwer).

Una de mis mayores satisfacciones ha sido coordinar un proyecto de gran envergadura: la Enciclopedia jurídica de la Facultad de Derecho de la UNAM, resultado de la promesa que realizó el doctor Raúl Contreras Bustamante, director de la Facultad de Derecho, al rector Enrique Graue Wiechers, de concluir la publicación (proyecto iniciado por la entonces directora, la doctora María Leoba Castañeda Rivas).

Este monumental y ambicioso proyecto tuvo como objetivo la elaboración, edición y publicación de obras correspondientes a las materias obligatorias de licenciatura en Derecho (conforme al Plan de Estudios), con el fin de dotar a todas nuestras alumnas y alumnos de libros de texto jurídicos actualizados, de calidad y escritos por destacados docentes, dando como resultado 57 volúmenes, agrupados temáticamente en XVII tomos, los cuales el doctor Contreras Bustamante prologó y el que suscribe cocoordinó, con un total de 18,624 páginas.

Gracias a la dedicación, visión y entusiasmo de 78 ilustres Magister Iuris del claustro académico de nuestra institución y de cada una de las personas que colaboramos en su edición, ha sido posible ver impreso el esfuerzo editorial más importante que universidad alguna en Iberoamérica haya realizado para fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje del derecho en todas sus ramas.

El siguiente reto consistió en difundir este conocimiento jurídico a todas las facultades de derecho de la república y hacerlo llegar al resto de los países de América Latina. Con este trabajo editorial, la Facultad de Derecho cristaliza su papel como institución formadora de juristas y, al mismo tiempo, consolida su prestigio como el centro y referente de los estudios jurídicos de excelencia en México.

Dirigir la Coordinación Editorial me permitió difundir las publicaciones que en ella se editan. Es así que nos dimos a la tarea de organizar la primera Feria del Libro de la Facultad de Derecho (2018). Nuestra visión siempre ha sido que el alumnado tenga acceso a materiales para su formación con un precio preferencial. Hemos hecho también múltiples presentaciones de libros (Feria de Guadalajara y del Palacio de Minería, entre otras). Con alegría veo que las investigaciones de nuestra queridísima Facultad, de los profesores que han dedicado su vida a la enseñanza, lograron llegar a diversos públicos mostrando lo realizado por nuestra Alma Mater.
La UNAM ha estado a la vanguardia en cuanto a avances tecnológicos se refiere. Siguiendo esta directriz, la Facultad de Derecho ha promovido sus producciones editoriales, eventos e investigaciones por medio de una de sus páginas web: Corpus Iuris, en la que se encuentra Magister Iuris. Revista Digital de la Facultad de Derecho, publicación periódica que tiene como propósito difundir artículos de temas jurídicos de actualidad elaborados por nuestros notables profesores, revista de la cual me honra ser fundador y editor (2018), misma que se publica trimestralmente en la página web de Tirant Lo Blanch.

Me siento halagado de ser considerado una de las voces más autorizadas en mi especialidad; debido a esto, he tenido la oportunidad de impartir cursos, seminarios y conferencias magistrales en instituciones públicas y privadas a lo largo de la república mexicana, y de llevar este saber jurídico a espacios de divulgación tales como: programas de radio, televisión y medios digitales. El derecho siempre nos ha demostrado que es vital no sólo mirar las páginas de los libros, sino llevar sus palabras, por todos los medios posibles, a los próximos juristas.

Me congratula participar actualmente en varios organismos internacionales, entre otros: presidente de la Junta Directiva de la Alianza para la Inclusión Financiera (AFI); miembro del Grupo de Gobernadores y Jefes de Supervisión del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS); del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB); del Comité Permanente sobre Cooperación en Supervisión y Regulación (SRC); del Comité de Presidentes de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO); así como director de la Región de Norteamérica en la Asociación de Supervisores Bancarios de las Américas (ASBA) y del Comité de presidentes del Instituto Iberoamericano de Mercados de Valores (IIMV).

Gracias a la Universidad de la Nación por darme los valores, conocimientos y herramientas con los cuales he podido desarrollar múltiples retos laborales en el sector financiero, particularmente en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Sin temor a equivocarme, todas estas experiencias han nutrido mi quehacer como estudioso del derecho.Gracias, UNAM, porque me ayudaste a cumplir uno de mis sueños más anhelados; cumpliste mi sueño no sólo de ser un abogado amante del derecho financiero, que hizo todo lo posible por llegar a ti, sino que principalmente cumpliste el sueño de un pequeño niño que, desde que vivía en Monterrey, Nuevo León, soñaba con poder ser lo que hoy soy; me convertiste en todo aquello que deseaba ser y que, sin duda, me hace sentir en plenitud sumando a mi Universidad y a mi patria.

Agradezco también a la Fundación UNAM, porque su ayuda y apoyo permitirán que muchos estudiantes puedan sentirse de la misma manera que yo.

A lo largo de mi vida he puesto en alto el nombre de la Universidad Nacional Autónoma de México, el de la Facultad de Derecho, el de mis mentores y el de todas y todos mis estudiantes, como muestra del sinfín de aprendizajes que me han proveído. Siento una enorme satisfacción de trabajar para fortalecer a la que ahora llamo mi casa, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores

[1] qs World University Rankings by Subject 2022, en el rubro de Derecho y Estudios Jurídicos (Law & Legal Studies).

Fuente: https://www.eluniversal.com.mx/

 

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