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Mirell Cantera Rubio

Bienvenida a la UNAM

Mi nombre es Mirell Cantera Rubio. Soy ingeniera petrolera egresada de la Facultad de Ingeniería y, a través de estas líneas, quiero compartir mi paso por la Universidad Nacional Autónoma de México, uno de mis grandes amores y orgullos.

Recuerdo la felicidad que sentí al revisar el periódico e identificar que mi número de registro fue aceptado en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Plantel Azcapotzalco. Sentí que mi alegría se desbordaba. Ya había pasado por esa situación el año anterior pero lamentablemente no había obtenido el puntaje necesario. Este año era diferente: mi sueño de pertenecer a la Máxima Casa de Estudios se había hecho realidad. Aún ahora recuerdo la emoción al leer en mi carta de aceptación: “Bienvenida a la UNAM”.

El sueño fue gestado por mis padres, personas de carácter fuerte que implantaron en mis hermanas, en mi hermano y en mí la necesidad de salir para crecer en el mundo profesional, sin olvidar nuestras raíces. Alejarnos del municipio de Zimapán, Hidalgo, donde crecí, fue difícil, pero sabía que la UNAM me traería anécdotas inolvidables.

El CCH fue toda una experiencia por su método de enseñanza completamente diferente a lo que estaba acostumbrada. Fue un cambio que me perfiló para ser responsable de mis actos y aprender que cada acción tiene una consecuencia, y que podría definir la mejor manera de concluir el bachillerato.

Posterior al CCH, ingresé a la carrera de Ingeniería Petrolera en la Facultad de Ingeniera, en Ciudad Universitaria. Había conseguido todo lo que deseaba hasta ese punto: pertenecer a la Máxima Casa de Estudios, estar en el campus principal, recorrer los pasillos de la Facultad, tomar clases con catedráticos de amplia experiencia y con investigadoras de renombre que, en conjunto, lograron que me enamorara más de mi carrera y que germinaran en mí nuevos sueños que hasta la fecha estoy persiguiendo.

En los años que cursé la Facultad, experimenté en las distintas áreas de estudio que están asociadas a la ingeniería, desde la teoría, trabajo de campo, laboratorio y literatura. Todas ellas complementan una formación humanística que distingue a las y los estudiantes de la UNAM.

Decir que la UNAM se dedica sólo a formarnos académicamente podría quitar el mérito que esta gran Casa de Estudios merece, dado que, en mis años de pertenecer a ella, me dio el impulso para continuar, por medio de diferentes programas de apoyo económico y académico fomentados por Fundación UNAM.

Actualmente me desempeño como directora de Operación de Litoteca sede Yucatán, en la Comisión Nacional de Hidrocarburos, organismo regulador coordinado en materia energética; y mi principal actividad es aplicar la normatividad existente para la correcta administración de muestras físicas (geológicas) que se han obtenido de las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en México. Esto se lleva a cabo a través de la Litoteca Nacional de la Industria de Hidrocarburos, que agrupa de manera eficaz áreas operativas de consulta, científicas, administrativas y culturales, todas con tecnología especializada y espacios de trabajo acordes, a fin de atender los requerimientos académicos y de la industria con estándares internacionales.

Expresar todo lo que viví en la UNAM rebasaría este espacio, pero me gusta resumirlo como la mejor experiencia de mi vida, ya que sin ella no estaría en el punto de mi carrera profesional en el que me encuentro.

Directora de Operación de Litoteca sede Yucatán

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