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Fundación UNAM

El rector de la UNAM reconoce el trabajo universitario durante la pandemia

Durante la inauguración del seminario “La vacunación para COVID-19 en América Latina. Hechos, proyectos y alternativas”, el rector de la UNAM y presidente de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe, Enrique Graue Wiechers, recalcó la importancia que han tenido las instituciones educativas en esta pandemia que ha cobrado más de 1.8 millones de vidas en la zona.

“Sí, es muy importante para nosotros como universidades interactuar en una red verdadera, como la Red de Macrouniversidades, en la que podamos compartir experiencia, intercambiar ideas y, eventualmente, cooperar para dar solución a esto que ya vivimos y vamos a seguir viviendo en los años por venir”.

Con la también participación de Rogelio Garza Rivera, rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Hugo Oscar Juri, rector de la Universidad Nacional de Córdoba Argentina, y expertos de la salud de países como México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, entre otros, se subrayó cómo la pandemia evidenció una gran cantidad de carencias en infraestructura, recursos humanos y capacidad de respuesta, lo que cual ha complicado en estos meses el control de la pandemia.

En su participación el coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS), Samuel Ponce de León Rosales, mencionó la importancia de reflexionar sobre los porcentajes de vacunación de la población y la transmisión del SARS-CoV-2, ya que hay que recordar que todavía estamos muy lejos del fin de esta pandemia considerando que de los siete mil 700 millones de habitantes a nivel mundial, cuatro mil millones deben desarrollar una inmunidad y/o contagiarse, lo que también representaría a muerte de al menos 30 millones de personas.

El también titular de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, explicó que en un futuro tendremos una pandemia más a nivel global, y aunque se piensa que será por un virus respiratorio de transmisión aérea, no se sabe cuándo será, ni la causa, ni el lugar, pero es una responsabilidad del gobierno de cada país estar preparados para su prevención e intervención.

“Tenemos que desarrollar en la región polos de desarrollo biotecnológico con capacidad para producir vacunas, tanto las que requerimos para programas nacionales como para los nuevos retos, y tener así planes de contingencia que nos permitan anticipar el peor escenario”, aseguró.

Durante sus análisis en materia de vacunación los expertos de la salud coincidieron que las tasas de vacunación en el continente aún no son suficientes, por lo que urge la colaboración entre especialistas científicos, empresarios, industriales y gobiernos para poder aminorar la cifras de muertes y contagios.

En esta pandemia se ha promovido mucho la colaboración y la asociación entre instituciones y empresas, y aunque eso ha permitido que en América Latina haya la disponibilidad de herramientas para producir vacunas, aún hace falta nada crítica que pueda dedicarse a su desarrollo y producción, aseguró la directora del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, Laura Alicia Palomares Aguilera.

Hasta el momento se han registrado en el mundo 176 millones 480 mil 226 casos de COVID-19, de los cuales el 40% son de la región de las Américas y 48% corresponden a fallecimientos, aunado que en nuestra región están las cuatro variantes virales de preocupación que se presentan en Argentina, Aruba, Brasil, Canadá, México, Puerto Rico y Estados Unidos, confirmó María de Lourdes García García, subdirectora de Prevención y Vigilancia en Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Por su parte el secretario de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires, Argentina (UBA), Gabriel Mario Capitelli, reconoció que el desarrollo de estas vacunas ha sido en tiempo récord en todo el mundo, además de un gran reto, ya que implicaron mucha investigación para su producción y logística para ser transportada y conservada, lo que ha permitido hasta el momento su aplicación a cerca de 26 millones de personas en América Latina.

“Como universidades tenemos que seguir colaborando en el desarrollo de una vacuna y definir cómo las vacunas existentes se van a incorporar a todos los grupos poblacionales”, concluyó.

FUENTE: DGCS UNAM

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