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Fundación UNAM

Islas de CU, un gigantesco observatorio astronómico

Las Islas de Ciudad Universitaria se convirtieron en un gigantesco observatorio astronómico, donde familias completas, parejas, grupos de amigos, niños y adultos hicieron largas filas para voltear al cielo por alguno de los 200 telescopios alineados en el campus central.

Desde 2009 se realiza cada año esta fiesta astronómica, que es la más grande de México y que este año sumó cien sedes en todo el país, recordó José Franco, investigador del Instituto de Astronomía y coordinador general del evento.

Hubo el asombro inicial de quien mira por primera vez a una estrella, y la observación aguda de quien siempre hace nuevas preguntas y ensaya el quehacer científico.

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Los visitantes tuvieron acceso a dos planetarios, donde disfrutaron imágenes celestes en alta definición, además de 60 carpas temáticas con charlas de divulgación, talleres y exposiciones.

Destacaron las conferencias El Origen de los Elementos Químicos, que ofreció Manuel Peimbert; Las Tecnologías de la Astronomía en nuestra Vida Cotidiana, por Jesús González, y Mujeres Astrónomas en la Historia, a cargo de Silvia Torres Castilleja.

La conferencia magistral estuvo a cargo de Guillermo Bernal Romero, investigador del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas, quien explicó que para los antiguos mayas la bóveda celeste era como un gran mar, un espacio que evocaba tiempos antiguos donde quedaban atestiguadas hazañas de los dioses y entidades sobrenaturales que habían existido en otras épocas.

Para los mayas, la Vía Láctea era un torrente de estrellas que representaba un gigantesco cocodrilo de dos cabezas. La detallada y aguda observación de la cultura maya hizo que esa civilización lograra notables avances astronómicos.

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En el escenario Vía Láctea se presentaron grupos artísticos con propuestas diversas: electrónica, sones jarochos y música del mundo. Además, en el denominado Andrómeda se exhibieron videos de la historia de la Noche de las Estrellas a lo largo de sus ediciones anteriores.

El cierre musical de la jornada estuvo a cargo de la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, que interpretó la célebre obra Los planetas, del compositor británico Gustav Holst, de manera simultánea con la proyección de imágenes actuales de objetos celestes desde el escenario central.

Fuente: Gaceta UNAM 

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