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La ciencia de Dalí

El 23 de enero de 1989 murió Salvador Dalí, pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español reconocido por su importante papel en el desarrollo del movimiento artístico surrealista.

A más de 35 años de su muerte, sigue siendo motivo de estudio entre expertos, como el investigador universitario Hugo Sánchez Castillo, académico de la Facultad de Psicología.

Castillo defiende que Dalí, como otros artistas, son “neuropsicólogos ingenuos o involuntarios” por su capacidad de activar el cerebro de quienes observan sus obras.

Al admirar algo que se considera bello, hay áreas cerebrales que se activan y se movilizan para permitir la apreciación de una pieza. Estas reacciones podrían ser provocadas por algunas de las obras más aclamadas del artista, como “La persistencia de la memoria” (1931), ”Cisnes que se reflejan como elefantes” (1937) y “El sueño” (1937).

Además de analizar su habilidad para originar actividad neuronal, también se ha hablado sobre la forma en la que fue capaz de abstraer la realidad para plasmarla en el estilo surrealista que lo caracterizó.

Sus piezas más famosas y más características del surrealismo las produjo en un breve período, entre 1929 y 1937. Durante estos años se puede asumir que tuvo una importante actividad cerebral, pues el proceso de creación artística exige muchos pasos para llegar a un buen resultado.

Esto sucede debido a una afectación en el sistema nervioso central del artista, que a través del encéfalo, modifica formas básicas como líneas, colores y luminosidad, para expresar una visión diferente del mundo.

Este gran artista murió en Figueras, España, a los 84 años, aunque sus habilidades continúan siendo motivo de diálogo y estudio dentro de la Universidad y en todo el mundo.

Fuente: UNAM Global, Gaceta UNAM, Gaceta Facultad de Medicina

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