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Fundación UNAM

La REPSA, ecosistema único en el mundo custodiado por la UNAM

La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), es un ecosistema único en el mundo, donde habitan cerca de 300 especies de plantas nativas, unas 800 de artrópodos –arácnidos, insectos, crustáceos– y 30 especies de mamíferos, entre otros vertebrados, la cual está bajo la protección de la UNAM.

Este ecosistema –que se desarrolló sobre la lava del Xitle tras su erupción hace aproximadamente mil 670 años– es el más diverso que hay en el Valle de México, pero fuera del territorio universitario desaparece cada vez más rápido, alertó Silke Cram, secretaria Ejecutiva de la REPSA.

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Su conservación, reiteró, es responsabilidad de todos los universitarios, pues es también un área de recarga del acuífero, que amortigua el ruido y la temperatura en la zona, y capta el dióxido de carbono por medio del proceso de fotosíntesis de todas sus plantas.

La reserva es también un espacio donde se efectúan unos 60 proyectos de investigación sobre libélulas, murciélagos, la zorra gris, los agaves y su interacción con polinizadores, así como estudios de percepción sobre la naturaleza, cómo nos relacionamos con ella, entre otros.

La Universidad ha establecido espacios para conocer este ecosistema: la Senda Ecológica, el Paseo de las Esculturas, el Espacio Escultórico, el Geopedregal, así como La Cantera, que “son aulas vivas para los estudiantes”.

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Murciélagos, tlacuaches, musarañas y cincuates son algunas de las especies que habitan este ecosistema y muestra de que en él hay las condiciones necesarias para que sobrevivan, explicó Marcela Pérez, bióloga y encargada del Departamento de Comunicación Socioecológica de la REPSA.

En esta época del año, prosiguió, sólo está visible 15 por ciento de las plantas que habitan en el Pedregal. El 85 por ciento restante está en forma de bulbos, raíces, semillas. Lo mismo sucede con muchos de los invertebrados –arácnidos, insectos, crustáceos– que mayormente se observan en temporada de lluvias.

“Los animales casi nunca se ven. Sabemos que están porque hay sitios que utilizan como letrina o, por ejemplo, si un tipo de agave florece y tiene semillas sólo puede hacerlo si fue polinizado por un murciélago. Es otra evidencia de que hay animales”, insistió Silke Cram.

Fuente: REPSA, UNAM

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