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Robo de identidad, el delito del siglo XXI: UNAM

El robo de identidad es el delito de nuestro siglo, pues debido al impacto que tiene entre personas servicios y organizaciones, es la base bajo la que opera los cibercriminales, así lo consideraron expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Fabián Romo Zamudio, director de Sistemas y Servicios Institucionales de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC), afirmó que se trata de un fenómeno que saca provecho de las debilidades y descuidos de los usuarios sobre su información.

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Señaló que la mayoría de las personas suelen abrir cuentas de correos electrónicos, a las cuales acceden desde diversos dispositivos sin tomar acciones de precaución.

De acuerdo con estimaciones, al menos el 36% de las empresas a nivel mundial han reportado haber sufrido de robo de identidad, lo que representa un grave riesgo de seguridad.

Tan sólo en el último año, el cibercrimen se ha incrementado en más del 37%. De hecho, en todas sus variantes, ya ocupa una tercera parte de la totalidad de ofensas en el mundo, sólo detrás de delitos como el robo de propiedad, corrupción, entre otros.

De los 15 países que enfrentan mayores problemas en el tema de aplicación de leyes contra el ciberdelito, México se encuentra en el octavo lugar de la lista, así lo puntualizó Romo Zamudio.

En 2015, el cibercrimen generó alrededor de 288 mil millones de dólares en ganancias a los grupos delincuenciales, siendo las áreas financiera, gubernamental y transportes las más afectadas.

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Fabián Romo Zamudio indicó que al menos el 90% de los casos de robo de identidad están relacionados con correos electrónicos donde se pide la actualización de dato y contraseñas. Si bien, en nuestro país no existen estadísticas precisas, se estima que un 80% de la población económicamente activa en internet ha sufrido algún ataque a su identidad.

El especialista universitario afirmó que el problema de la seguridad de datos personales inicia con los propios usuarios, por lo que es necesario implementar procedimientos básicos de seguridad, tales como: cambiar frecuentemente de contraseña (en correos electrónicos o sistemas bancarios); no compartir datos en Internet; verificar la validez de sitios y servicios que se visitan entre otros.

Fuente: Dirección General de Comunicación Social, UNAM

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