Fundación UNAM

Consejo Directivo de FUNAM visita el observatorio de San Pedro Mártir

sanpedromartirDescubrir es encontrar algo nuevo, desconocido para todos los demás, es ser el primero en ver, encontrar o darse cuenta de algo. El descubrimiento puede ser inesperado o resultado de una búsqueda sistemática. Esto puede ir desde lo banal hasta aquello que cambia el curso de la historia, o es capaz de cambiar paradigmas en áreas del conocimiento, para dar lugar a nuevas formas de pensar o actuar. Sea cual sea el caso, el descubrimiento es algo emocionante, usualmente iluminador.

José Alberto López, del Instituto de Astronomía de la UNAM, compartió con nosotros su primer descubrimiento en San Pedro Mártir, a raíz de la visita del Consejo Directivo de Fundación UNAM al Instituto de Astronomía de la UNAM.

En octubre de 1995, él se encontraba observando en el mayor telescopio del observatorio de San Pedro Mártir, acompañado de uno de sus estudiantes. Era la segunda noche y había una larga lista de objetos para observar, la mayoría se acumulaban al principio o al final de la noche, dejando un largo hueco hacia la media noche. Para no desperdiciar ese tiempo de telescopio, decidió apuntarlo hacia un objeto que parecía poco interesante, con el nombre KjPn 8.

Dado que tenía tiempo suficiente para poder observar el siguiente objeto en su lista, hizo una exposición profunda de 1800 segundos. Centró el objeto en su pantalla, puso el telescopio en modo auto guiado y se levantó mientras transcurría el tiempo. Cuando terminó la exposición, la imagen apareció en la pantalla, su sorpresa fue grande al ver como desbordaba con filamentos espectaculares de gas ionizado y chocado, que claramente abarcaban más allá del campo de la cámara.

Revisaron las coordenadas, buscaron los catálogos y no había una explicación a lo que sucedía, así que decidieron dejar a un lado todo lo que tenían preparado para esa temporada y dedicarse a encontrar la extensión total de esa nebulosa. Fue necesario hacer un mosaico de nueve imágenes para poder cubrir todo el objeto. A partir de ese momento, KjPn 8 ha sido observada en casi todas las longitudes de onda, desde el óptico, el infrarrojo, las ondas milimétricas y hasta el radio, utilizando los más poderosos interferómetros en radio frecuencias del mundo, el Hubble Space Telescope.

Se han publicado muchos artículos científicos sobre este objeto en la literatura especializada por lo cual se volvió famoso. Han estudiado este objeto lo suficiente como para entender muchas de sus condiciones físicas actuales, pero aún no llegan a entender con certeza cómo se formó.

KjPn 8 sigue siendo hasta ahora un objeto único en su clase, fue un descubrimiento fortuito pero de gran importancia. En el momento en que lo encontraron se dieron cuenta de que habían descubierto algo nuevo y relevante, que eran los primeros seres humanos en ver ese extraño objeto celeste. Una emoción que le impidió a su descubridor conciliar el sueño.

La magia de la astronomía permite vivir esa intensa emoción al poder ver objetos que a simple vista pueden ser uno más en el manto de estrellas, pero al observarlos con más detenimiento, puede uno ver su increíble belleza y quizá, ser el primer en ver un objeto que nunca nadie había visto antes.

Fuente: Fundación UNAM

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