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Fundación UNAM

Academia de San Carlos: cimientos del arte

Conocer la Academia de San Carlos es sin duda acercarse a la historia cultural de nuestro país desde el siglo XIX. Aquí se encuentran los cimientos del arte plástico que iniciaron en esta edificación -ahora de la Facultad de Artes y Diseño (FAD)- aún durante la Nueva España en el siglo XVI, aseguró José de Santiago Silva, coordinador de Investigación, Difusión y Catalogación del Acervo Artístico de la FAD.

 “Es la institución museográfica más antigua de la nación y de América y también la primera escuela de arte del continente americano, que surgió como consecuencia del movimiento de la Ilustración, nos adelantamos varios años a las instituciones más importantes de este tipo en el continente, como museo y academia, incluso al Museo Peale en Estados Unidos.”

El 4 de noviembre de 1781 se fundó la primera escuela de arquitectura, pintura y escultura –conocidas como las tres nobles artes– por Jerónimo Antonio Gil, en un hospital que estaba casi desmantelado, y en el que se intentó construir un edificio adecuado, comentó José de Santiago.

“Se comenzó a trabajar en las condiciones precarias de un hospital, con espacios muy pequeños, eran cubículos para enfermos, que fueron adaptándose. Cuando llega (Javier) Cavallari (1864), le da la lógica que tiene actualmente, él crea la fachada, con las figuras de los dos paradigmas del arte occidental”, describió.

Dicha escuela el día de hoy se encuentra en el seno de la UNAM, tiene una vocación pública e incluyente y es un centro de reflexión en torno a cómo la imagen puede producir cultura, conciencia y sensibilidad, recalcó el director de la FAD, Gerardo García Luna Martínez, refiriéndose a esta entidad.

El día de hoy la Academia alberga más de 70 mil bienes artísticos en su interior, 35 mil de estampa y litografía y 15 mil de numismática, entre otros. En el primer piso se encuentra la Galería Pelegrín Clavé, en la que hay réplicas de escultura clásica que datan del siglo XVIII, la más antigua de ellas es la pieza Laocoonte y sus hijos.

En el patio principal se encuentra La Victoria Samotracia. “Estamos profundamente identificados con ella, no es de las piezas que llegaron primero, la última remesa fue en 1913 y con esa arribó la que para nosotros es modélica, pero les diría que, desde el punto de vista del arte contemporáneo, para los universitarios también lo es el Espacio Escultórico, realizado por egresados nuestros”, destacó.

Además de su ubicación geográfica, la Academia de San Carlos ha sido muy importante para todo el país durante más de dos siglos, y hasta la fecha se puede admirar el arte del talento que se formó en la institución con el estilo neoclásico de la Catedral Metropolitana, el Palacio de Minería y El caballito ecuestre de Manuel Tolsá o el Hemiciclo a Juárez de Guillermo Heredia.

“La obra de nuestros egresados es tan amplia que está por todos lados. Somos protagonistas, a lo largo de estos 240 años, de ejercicio cultural creativo, educativo y promotor de la cultura”, resaltó José de Santiago Silva.

Como ejemplo de esto está el Paseo de la Reforma, que sin duda no sería lo mismo sin el Caballito de Sebastián o el Monumento a Cuauhtémoc de Miguel Noreña, o la Diana Cazadora y la Fuente de Petróleos de Juan Fernando Olaguibel, o La Victoria Alada o Ángel de Antonio Rivas.

“Yo estudié en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM y el día que visitamos Monte Albán, en Oaxaca, quedé impresionado de esa grandeza que el hombre siente, cuando capta esa esencia de las obras monumentales del pasado, del mundo prehispánico, yo pensé una obra en Ciudad de México que lograra generar o provocar una sensación de estar fuera, en otro tiempo, en otro espacio, y me di cuenta de que era interesante plantearlo”, contó Manuel Hernández Suárez Hersúa.

Entre los artistas que fueron parte de esta academia están Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Francisco Goitia, Antonio Rivas Mercado, José María Velasco, Saturnino Herrán, Santiago Rebull, María Izquierdo, y muchos más.

FUENTE: GACETA UNAM

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